Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas.

“Es más costoso no tener el gas”: Naturgas urge reglas para contratar el importado a largo plazo y mejorar sus precios

“Las consecuencias de la falta de gas natural son mucho más onerosas que su adquisición, incluso a precios actuales”. Así se refirió Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, al advertir sobre la crítica situación del abastecimiento de gas natural en Colombia.

“Resulta más costoso para las familias colombianas, vía el aumento del costo de vida por la producción de los principales bienes de consumo como por los servicios públicos, no tener gas natural”, afirmó durante su participación en el Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía, de Acipet en el Centro de Convenciones Puerta de Oro, Barranquilla.

La líder gremial ilustró el impacto económico directo de la escasez. Para el sector industrial, la falta de gas implicaría que buscar un sustituto o detener operaciones costaría en promedio $32 más de lo que hoy se paga por gas natural. Industrias vitales como la alimenticia, bebidas, papel y cartón, vidrio, cemento y cerámica dependen críticamente de este combustible. Dijo que la industria cerámica, por ejemplo, requiere hornos con temperaturas superiores a los 1700°C, para las cuales no existen hornos eléctricos masivamente disponibles a nivel internacional.

El impacto en los hogares también es considerable. “Una familia de estratos uno y dos que consume carbón o leña paga diariamente $2.000 por una bolsa que solo le permite preparar una comida. Esto suma $60.000 al mes, una cifra mucho mayor que los aproximadamente $18.000 que pagarían por un consumo mínimo de gas natural, incluso con los costos actuales del gas importado”, detalló Murgas.

La presidenta de Naturgas fue enfática al señalar que la razón por la cual Colombia no ha experimentado racionamientos de gas hasta el momento se debe a que las plantas térmicas están liberando gas en el mercado secundario. Esta situación se da porque el país no se encuentra en un fenómeno de El Niño que exija priorizar ese combustible para la generación de energía eléctrica. Sin embargo, Murgas advirtió que “las condiciones serían drásticamente diferentes si un fenómeno de El Niño llegara sin una infraestructura de importación de gas robusta o un aumento en la oferta local”. En ese escenario, “ni siquiera vamos a contar con el gas de los térmicos para el mercado secundario y vamos a vernos abocados a un racionamiento”.

Para asegurar el abastecimiento futuro y estabilizar los precios, la propuesta central de Murgas es que la CREG establezca un marco regulatorio para la contratación de gas importado a largo plazo. Esta medida permitiría obtener mejores precios al garantizar volúmenes y tiempos de entrega, en contraste con las compras spot, que suelen ser más costosas y volátiles en mercados de escasez.

La dirigente gremial concluyó que, si bien Colombia tiene claro cuáles son las soluciones para su seguridad energética y el abastecimiento, el desafío principal radica en materializar estas soluciones, tomar decisiones de inversión y levantar los cuellos de botella regulatorios y contractuales. La urgencia es palpable, ya que el país está “más que de afán para poder garantizar seguridad energética, el abastecimiento, porque es más costoso no tener el gas”.