En un pronunciamiento técnico, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) defendió su independencia gremial y señaló directamente al deterioro de las finanzas públicas como el principal motor detrás de las barreras que hoy impiden a miles de familias acceder a un techo propio.
El gremio rechazó las acusaciones de un supuesto “silencio cómplice” frente a la situación del sector, asegurando que sus análisis se basan estrictamente en evidencia técnica y no en intereses ideológicos.
“Que bueno que el presidente se dé cuenta que el mercado de vivienda está deprimido, nosotros venimos advirtiéndolo hace años. Claramente todo esto obedece al desmonte de políticas de subsidios como Mi Casa Ya y a la falta de capacidad de endeudamiento de los hogares que no pueden comprar sin subsidios”, afirmó Guillermo Herrera, presidente de Camacol.
El gremio constructor explica que el encarecimiento de los créditos no es una decisión discrecional, sino una respuesta técnica al riesgo país. Según Camacol, el déficit fiscal, que se sitúa cerca del 6,4%, y una deuda pública que alcanza el 64% del PIB, han disparado los rendimientos de los bonos de deuda pública (TES) hasta niveles cercanos al 13,7%.
“Esta cifra coloca a Colombia con la quinta tasa más alta del mundo en bonos a 10 años, lo que impacta directamente al ciudadano común, ya que estos títulos son la referencia principal para determinar las tasas de interés de los créditos hipotecarios”, expresó Herrera.
En este sentido, la organización enfatizó que el costo del financiamiento no depende directamente del Banco de la República, sino del comportamiento de dichos bonos, los cuales reflejan el verdadero costo de endeudamiento del país.
Costos de construcción y cambios en subsidios
La noticia para el sector no mejora al analizar los costos operativos. Camacol advirtió que decisiones de política económica, como el incremento del salario mínimo y los aranceles a insumos críticos como el acero, han elevado los costos de construcción entre un 16% y un 20%. A esto se suma la incertidumbre regulatoria que rodea a la Vivienda de Interés Social (VIS).
Por otro lado, el gremio señaló que las modificaciones al programa ‘Mi Casa Ya’ han reducido de manera significativa las oportunidades para los hogares de menores ingresos. Cabe recordar que este programa, desde 2015, había facilitado el acceso a vivienda a más de 360.000 familias.
Un llamado a la despolarización
Frente al clima de confrontación política, Camacol hizo un llamado a respetar la independencia del Banco de la República y a centrar el debate nacional en soluciones concretas en lugar de descalificaciones.
“El país necesita acciones concretas que permitan restablecer las condiciones para el acceso a vivienda, reactivar la inversión y proteger el empleo que genera el sector. El gremio reitera su disposición permanente al diálogo técnico, constructivo y propositivo con el Gobierno Nacional. Colombia requiere trabajar de manera conjunta, con responsabilidad y sin polarización, para garantizar que más familias puedan acceder a una vivienda digna”, puntualizó Camacol.

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