Ciudad Mallorquín habilita el 100% de su malla vial y consolida la conexión urbana entre Barranquilla y Puerto Colombia

Con señalización, nuevos sentidos viales, retornos, ingresos habilitados y monitoreo de tráfico en tiempo real, la Alcaldía de Puerto Colombia, la comunidad, el Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos y 10 de las principales constructoras colombianas, consolidan una apuesta de movilidad planificada para uno de los desarrollos urbanos más relevantes del Caribe colombiano.

En las grandes ciudades, la movilidad suele llegar tarde. Primero aparecen las viviendas, luego los comercios, después la congestión y, solo cuando el problema se vuelve cotidiano, comienzan las soluciones. Esa secuencia ha marcado buena parte del crecimiento urbano en América Latina: barrios que se expanden más rápido que sus vías, comunidades que dependen casi exclusivamente del vehículo particular y sistemas de transporte público que deben adaptarse, con rezago, a territorios que ya crecieron.

Ciudad Mallorquín, el nuevo barrio ubicado entre Barranquilla y Puerto Colombia, ha propuesto un camino distinto. La noticia más reciente es que están finalizando las obras de señalización, demarcación y adecuación final para habilitar al 100% la malla vial del proyecto. Pero detrás de esa intervención hay la apuesta de consolidar un sistema de movilidad planificado desde el origen, pensado para transformar la forma en que se conectan dos de los territorios con mayor dinamismo urbano del Atlántico.

Las obras hacen parte de los estudios y el plan de movilidad que se desarrolla hace más de 12 años en este territorio y contemplan la instalación de 326 señales de tránsito, más de 1.000 reductores de velocidad, demarcación horizontal y la implementación de nuevos sentidos viales en distintas calles y carreras del desarrollo urbanístico. La intervención se adelanta de manera articulada entre la Junta de Acción Comunal de Ciudad Mallorquín, la Secretaría de Tránsito de Puerto Colombia y el Negocio de Desarrollo Urbano de Grupo Argos.

La habilitación total de la malla vial no es una intervención aislada. Hace parte de un modelo de transporte desarrollado especialmente para Ciudad Mallorquín, único en su tipo en Latinoamérica, que se alimenta de cientos de encuestas de origen-destino, aforos vehiculares, datos de tráfico y simulaciones de comportamiento para evaluar escenarios de movilidad y tomar decisiones informadas de largo plazo.

Hasta la fecha, además de las vías internas, se han construido dos retornos viales sobre la Carrera 53 y se han habilitado los 14 ingresos y salidas del desarrollo urbano. A esto se suma una red de andenes y ciclorrutas que hoy alcanza 4,5 kilómetros, así como un modelo de gestión de movilidad que incluye información, monitoreo y coordinación institucional.

La relevancia de este proceso se entiende mejor al mirar hacia dónde están evolucionando las ciudades que buscan ordenar su crecimiento. En Bogotá, por ejemplo, la Encuesta de Movilidad Bogotá-Región reportó que cerca del 70% de los más de 12,1 millones de viajes diarios se realizan en modos sostenibles como transporte público, caminata o bicicleta. La capital, además, se fijó como meta elevar esa participación al 74% en 2027, con inversiones en cicloinfraestructura, cicloparqueaderos, andenes y expansión del transporte público.

La lección para ciudades en expansión como Barranquilla y Puerto Colombia es clara: la movilidad se resuelve con sistemas integrados que combinen infraestructura vial, transporte público, espacio peatonal, bicicleta, seguridad vial y datos para tomar mejores decisiones.

Esa es precisamente la conversación en la que se enmarca Ciudad Mallorquín, pues este proyecto fue concebido desde hace más de una década. Para ello, se contrataron firmas de consultoría encargadas de diagnosticar las dinámicas de movilidad de la zona y proponer soluciones ajustadas a la realidad del territorio. Esa planeación hoy se refleja en una infraestructura que combina vías, espacio público, transporte público y movilidad sostenible: más del 36% de su área corresponde a parques públicos equipados con ciclorrutas (más de 7,5 kilómetros) y mobiliario urbano, formando una infraestructura verde interconectada.

Además, Ciudad Mallorquín cuenta actualmente con dos sistemas de transporte público: Sobusa Caldas, con la ruta B18, y Transmetro, con las rutas U30 – Universidades y A94 – Carrera 46. Esta gestión ha sido posible gracias a la articulación entre la Junta de Acción Comunal de Ciudad Mallorquín y la Secretaría de Tránsito de Puerto Colombia, en coordinación con los demás actores del territorio.

Uno de los resultados de esos estudios fue la propuesta de una nueva intersección a la altura de la Calle 65, concebida como una conexión clave entre Barranquilla y Puerto Colombia. Esta infraestructura fue diseñada para atender más de 4.500 vehículos en hora pico. Un elemento relevante es que entre el 40% y el 50% de los usuarios proyectados no serían residentes de Ciudad Mallorquín, sino habitantes de sectores como Villa Santos, Villa Campestre o personas que viven en Barranquilla y se desplazan hacia la zona por razones laborales, educativas o comerciales.

Ese punto es central para entender la dimensión del proyecto. Las obras de movilidad no solo benefician a quienes viven en Ciudad Mallorquín, sino que aportan a un corredor urbano más amplio, donde confluyen universidades, servicios, vivienda, comercio y equipamientos metropolitanos.

El modelo también ha contemplado la integración con el transporte público. De acuerdo con Mobility Hub, se han realizado mesas de trabajo con el Área Metropolitana de Barranquilla, las secretarías de movilidad y planeación, Transmetro, la academia y la Sociedad de Ingenieros, entre otros actores, para proponer trazados de nuevas rutas y zonas de paraderos.

Lo que propone la visión de este proyecto no es una solución única ni definitiva para todos los retos de movilidad del área metropolitana, pero sí representa una forma distinta de abordar el crecimiento urbano que consiste en planear antes de ocupar, anticipar antes de corregir y conectar antes de saturar.