Los gremios advierten que Colombia podría enfrentar un déficit de energía firme de hasta 10% entre 2030 y 2031 y plantean incorporar al menos 800 MW térmicos para reducir el riesgo de un eventual racionamiento.
Bogotá, 8 de septiembre de 2026. Ante el riesgo de que Colombia enfrente un déficit creciente de energía firme durante los próximos años, la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) y la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón) solicitaron al Ministerio de Minas y Energía y a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) que la generación termoeléctrica a carbón sea incluida en la próxima subasta de expansión, bajo condiciones de estricta neutralidad tecnológica.
La petición se produce en medio de las proyecciones que anticipan una brecha creciente entre la oferta de energía firme y las necesidades del Sistema Interconectado Nacional. De acuerdo con las estimaciones citadas por los gremios, Colombia enfrentaría un faltante de 8% entre 2028 y 2029, que podría aumentar hasta 10% entre 2030 y 2031.
Frente a este escenario, ANDEG y Fenalcarbón consideran necesario incorporar al menos 800 megavatios (MW) de generación térmica firme y de respaldo, con el propósito de fortalecer la confiabilidad del sistema y reducir el riesgo de que una eventual crisis de abastecimiento obligue a adoptar medidas de racionamiento.
“La prioridad debe ser garantizar que Colombia cuente con la energía firme que necesita para atender la creciente demanda y enfrentar escenarios de hidrología crítica. La próxima subasta debe permitir que todas las tecnologías que puedan aportar confiabilidad compitan en igualdad de condiciones”, señaló Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de ANDEG.
Hasta 870 MW de nueva capacidad térmica a carbón
La propuesta de los dos gremios parte de que Colombia tendría un potencial de hasta 870 MW de capacidad térmica adicional a base de carbón, que podría desarrollarse en el corto y mediano plazo.
Según ANDEG y Fenalcarbón, de ese potencial, 135 MW corresponderían a proyectos que ya cuentan con un nivel importante de estructuración, mientras que otros 437 MW podrían obtenerse mediante ampliaciones de centrales existentes, entre ellas Gecelca 3 y Gecelca 3.2.
A esto se sumarían cerca de 300 MW provenientes de proyectos de pequeña y mediana escala ubicados a boca de mina, alternativa que permitiría aprovechar la disponibilidad del recurso en las zonas productoras.
Para los gremios, esta capacidad podría convertirse en una fuente adicional de energía firme en momentos en que el país necesita reducir su exposición a la variabilidad hidrológica y garantizar el abastecimiento de electricidad ante escenarios climáticos adversos.
El argumento del carbón nacional
Otro de los argumentos de la propuesta está relacionado con la disponibilidad del carbón térmico colombiano. Los gremios aseguran que el combustible nacional presenta costos estimados de entre US$2 y US$5 por millón de BTU (MMBtu) y que el país cuenta con reservas probadas superiores a 2.000 millones de toneladas.
Con las tasas actuales de producción, estas reservas permitirían, según la estimación presentada por ANDEG y Fenalcarbón, contar con más de 25 años de abastecimiento.
“Colombia tiene carbón, tiene reservas y tiene la posibilidad de desarrollar nueva capacidad térmica en plazos que pueden contribuir a cerrar la brecha de energía firme. Excluir esta alternativa no responde a una lógica de seguridad energética. Lo que pedimos es que el carbón pueda competir en igualdad de condiciones y que se aprovechen los recursos nacionales para fortalecer la soberanía energética del país”, afirmó Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón.
El Niño aumenta la preocupación por los embalses
La solicitud también está relacionada con la perspectiva climática para los próximos meses. Los gremios pidieron agilizar los derechos de conexión, los procesos de licenciamiento y el desarrollo de proyectos considerados estratégicos, especialmente ante la materialización del Fenómeno de El Niño 2026-2027.
La preocupación radica en que una reducción significativa de los niveles de los embalses podría limitar la capacidad de generación hidroeléctrica, aumentando la necesidad de contar con plantas térmicas que puedan operar como respaldo del sistema.
En ese contexto, ANDEG y Fenalcarbón consideran que la próxima subasta de expansión debe diseñarse bajo un principio de neutralidad tecnológica, de manera que las diferentes fuentes de generación puedan competir en función de su capacidad para aportar energía firme, confiabilidad y seguridad al sistema.
La discusión cobra especial relevancia ante el crecimiento proyectado de la demanda eléctrica y la necesidad de garantizar nuevas fuentes de generación antes de que la brecha entre oferta y demanda se profundice.
Los dos gremios reiteraron su disposición para trabajar con el Ministerio de Minas y Energía y la CREG en la construcción de una estrategia que permita fortalecer la seguridad y la soberanía energética de Colombia, aprovechando tanto las nuevas tecnologías de generación como los recursos energéticos disponibles en el país.
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