La llegada del fenómeno de El Niño encuentra al sistema eléctrico colombiano con un déficit de energía firme, una situación que genera preocupación entre los generadores ante la posibilidad de que una sequía prolongada reduzca la capacidad de las hidroeléctricas para atender la demanda nacional.
La alerta fue planteada por la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), cuyo análisis advierte que el país afronta el fenómeno climático con un margen de confiabilidad mucho menor al que tenía en anteriores episodios de sequía.
Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen, ha señalado que actualmente existe un déficit de energía firme frente a la demanda proyectada. De acuerdo con cifras de XM citadas por el gremio, el faltante sería de 2,3 % en 2026, aumentaría a 4,4 % en 2027, sería de 3,2 % en 2028 y llegaría a 5,2 % en 2029, mientras que para 2030 podría alcanzar el 6,8 %.
La preocupación adquiere mayor relevancia por la llegada de El Niño, debido a que este fenómeno suele estar acompañado de una reducción de las lluvias y, por consiguiente, de menores aportes a los embalses que soportan buena parte de la generación eléctrica del país.
El problema de la energía firme
La denominada energía firme es aquella que el sistema puede garantizar incluso en condiciones críticas, como una sequía prolongada. Por eso, el déficit advertido por Acolgen no significa necesariamente que Colombia se encuentre actualmente sin electricidad, sino que el sistema tendría un menor margen de respaldo para enfrentar simultáneamente una fuerte reducción de la generación hidráulica y un crecimiento de la demanda.
La presidenta de Acolgen ha advertido que el problema está relacionado, entre otros factores, con el retraso en la entrada de nuevos proyectos de generación. Según información de XM citada por el gremio, de la energía que estaba prevista para incorporarse al sistema solamente ingresó el 28 % en 2022, el 17 % en 2023, el 25 % en 2024 y el 10,8 % en 2025. En lo corrido de 2026, la cifra sería apenas del 0,6 %.
Esto significa que la demanda eléctrica está creciendo a un ritmo superior al ingreso de nueva capacidad de generación, aumentando la presión sobre las plantas existentes.
Las térmicas cobran mayor importancia
Ante un escenario de menor disponibilidad de agua, las plantas térmicas adquieren un papel fundamental porque permiten compensar la caída de la generación hidroeléctrica. Sin embargo, su operación implica mayores costos, especialmente cuando dependen del gas natural y otros combustibles.
El Gobierno ya anunció $1,5 billones para aliviar las dificultades de liquidez de la cadena eléctrica, recursos que incluyen pagos a generadores térmicos, precisamente cuando la menor hidrología obliga a incrementar su participación en el abastecimiento nacional.
Acolgen ha insistido en que el país necesita acelerar la incorporación de nueva capacidad de generación y garantizar las condiciones necesarias para que las plantas existentes puedan operar durante los periodos críticos.
La advertencia se produce además en un contexto en el que el sector energético viene reclamando mayor rapidez en los proyectos de generación y transmisión. El retraso en estas obras, sumado al crecimiento de la demanda y a la llegada de El Niño, reduce el margen de maniobra del sistema eléctrico colombiano.
Por ahora, Acolgen no asegura que vaya a producirse un desabastecimiento o un apagón. La preocupación central es que Colombia entra al periodo crítico con menos energía firme de la que necesitaría para afrontar un escenario extremo, por lo que la evolución de las lluvias, los niveles de los embalses y la disponibilidad de las plantas térmicas serán determinantes durante los próximos meses.

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