La Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) emitió una señal de alerta urgente a través de su documento “ Visión 2026: Amenaza China y riesgo de desindustrialización”, donde describe un escenario crítico para el entramado productivo de la región.
Según el organismo, América Latina ha llegado a un punto de inflexión debido a la sobreproducción y el comercio desleal proveniente de China y el Sudeste Asiático, lo que amenaza con una desindustrialización permanente si no se toman medidas correctivas inmediatas.
El informe destaca que la escala de la industria china es inédita: China representa hoy el 52% de la producción mundial de acero, alcanzando 960,8 millones de toneladas (Mt) en 2025 y tiene la capacidad de producir en apenas 17 días lo que toda América Latina produce en un año. Esta disparidad se traduce en una inundación de mercados con productos a precios artificialmente bajos, sostenidos por subsidios estatales que, según datos de la OCDE, son hasta diez veces superiores a los de cualquier país desarrollado.
Como resultado directo, más del 40% del acero consumido en la región ya es importado, cifra que no incluye el acero incorporado en productos manufacturados finales como automóviles y electrodomésticos. En 2025, las exportaciones de acero de China alcanzaron un récord cercano a los 134 Mt, un incremento del 14% respecto al año anterior, a pesar de la debilidad de su propio mercado interno.
Desindustrialización: Una realidad en cifras
La advertencia de Alacero no es solo una proyección a futuro; el proceso de pérdida de peso industrial ya es evidente. En los últimos 35 años, el valor agregado de la industria manufacturera en América Latina cayó del 19% del PIB (1990-99) al 15% (2010-2024).
Esta crisis no afecta únicamente a las plantas siderúrgicas. La competencia desleal presiona a toda la cadena de valor, impactando a los productores de insumos y a industrias clave como la automotriz, de maquinaria y materiales de construcción. Detrás de cada tonelada de producción local desplazada, el organismo advierte que se pierden empleos de calidad e inversiones estratégicas de manera irreversible.
Hacia una defensa comercial moderna y sustentable
Frente a este panorama, Alacero hace un llamado a los gobiernos de la región para “nivelar la cancha” y participar activamente en la revisión de instrumentos de defensa comercial. El informe subraya que 2026 debe ser el año para construir una hoja de ruta común que incluya:
Políticas industriales activas: Medidas que fomenten la competitividad y protejan el empleo industrial.
Eficiencia energética y sustentabilidad: Alacero destaca que la industria del acero latinoamericana posee una de las menores huellas de carbono del mundo, lo que representa una ventaja competitiva en el nuevo ciclo global si se cuenta con el marco regulatorio adecuado.
Cooperación regional: Una respuesta coordinada entre gobiernos, empresas y trabajadores para enfrentar el exceso de capacidad global.
“América Latina no está condenada a ser solo proveedora de materias primas”, afirma Ezequiel Tavernelli, Director Ejecutivo de Alacero. La organización insiste en que la región tiene el potencial de ser el corazón industrial de su propio desarrollo, siempre que se logre neutralizar las distorsiones que genera la estrategia exportadora subsidiada por el Estado chino.

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