Anif alerta sobre deterioro estructural del sector energético y urge reactivar la inversión y la exploración

El Centro de Estudios Económicos Anif emitió un diagnóstico sobre el estado del sector minero-energético en Colombia, advirtiendo sobre un acumulado rezago estructural que pone en riesgo la estabilidad fiscal, la seguridad energética y la competitividad de la economía nacional.

Mientras el conjunto de la economía colombiana registró una expansión del 37,4% en los últimos años, el valor agregado del sector de minas y canteras se mantiene cerca de un 30% por debajo de los niveles alcanzados en 2013.

Este estancamiento de más de un decenio no solo refleja la pérdida de dinamismo productivo de la industria, sino que se ha traducido en una menor contribución a los ingresos públicos y en un deterioro sostenido de las cuentas fiscales del Estado.

La vulnerabilidad más acentuada de esta parálisis se observa en el mercado del gas natural, donde la brecha entre la oferta local y la demanda se ha vuelto crítica. De acuerdo con el análisis de ANIF, la producción comercializada de gas sufrió una fuerte contracción del 17,1% en 2025, registrando en enero de 2026 su mínimo histórico de 692,9 millones de pies cúbicos diarios (MPCD).

Para suplir el déficit de oferta interna, el país ha tenido que recurrir masivamente a las compras externas: antes de la crisis (2015-2023) las importaciones representaban menos del 3% del suministro nacional. En julio de 2026 el gas importado pasó a cubrir más del 30% del consumo nacional.

Esta alta dependencia del mercado externo no solo expone al país a la volatilidad de los precios internacionales, sino que ya ejerce presiones directas al alza sobre las tarifas pagadas por los usuarios.

A este escenario se suma el crítico estado de las reservas probadas de gas, las cuales cayeron un 16,8% en 2025 (pasando de 2.064 a 1.717 giga pies cúbicos). Con esto, la relación reservas/producción (R/P) de Colombia se redujo a 5,9 años (frente a los 9,9 años que registraba en 2015), situando al país en el nivel de autosuficiencia más bajo frente a sus pares regionales como Argentina (10,3 años), México (9,5 años), Brasil (8,8 años) y Chile (7,1 años).

Fenómeno de El Niño: doble presión sobre energía y alimentos

El deterioro estructural coincide con un choque coyuntural severo: la presencia del Fenómeno de El Niño, catalogado como uno de los más intensos de las últimas décadas.

La disminución de las precipitaciones ha reducido la generación hidroeléctrica, obligando a elevar el despacho de energía térmica. Esto ha incrementado los costos de generación eléctrica y elevado la demanda y el precio del gas natural.

Adicionalmente, las sequías asociadas amenazan la producción agrícola, trasladando la tensión energética hacia la oferta de alimentos y la seguridad alimentaria del país.

Seguridad jurídica y reactivación exploratoria

Ante este panorama, Anif sostiene que la recuperación del sector debe asumirse como una prioridad de país para resguardar la competitividad y el crecimiento. El centro de pensamiento propone dos líneas de acción estratégicas:

Corto plazo: Implementar medidas urgentes para atender las brechas de oferta de gas y contener las presiones sobre los precios y tarifas.

Mediano plazo: Reactivar de manera decidida la inversión y la exploración hidrocarburífera y minera.

Para lograrlo, el centro de pensamiento enfatiza que es imprescindible brindar seguridad jurídica y reglas de juego claras que atraigan capital privado y permitan ampliar el horizonte de reservas energéticas del país.

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