El terremoto frena ventas del comercio en agosto, pero Fenalco prevé reactivación por la reconstrucción

La actividad comercial en Colombia registró una clara desaceleración durante agosto como consecuencia de la parálisis provocada por el sismo del 10 de agosto, de acuerdo con los resultados de la Bitácora Económica de Fenalco.

Según la encuesta mensual del gremio, un 32% de los comerciantes reportó un incremento en su volumen de ventas frente al mismo mes del año anterior, un 38% las consideró similares y un 30% registró una disminución.

El golpe económico fue severo en regiones críticas como Valle del Cauca y Risaralda, donde la facturación en establecimientos ubicados en centros comerciales y almacenes de moda del eje vial se contrajo aproximadamente un 45%.

Esta parálisis de actividades en agosto afectó con fuerza a ciudades como Cali, Pereira y Manizales. No obstante, el comportamiento agregado del país logró mantener una variación positiva gracias a la respuesta solidaria de la ciudadanía y a la demanda de alimentos, elementos de aseo y frazadas para los damnificados.

Sobre esta coyuntura, el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, afirmó que “El terremoto tuvo un impacto directo sobre la actividad comercial. La caída de las ventas era inevitable ante la parálisis de buena parte de las actividades económicas, pero también hemos visto una respuesta solidaria de los colombianos que ayudó a dinamizar la comercialización de productos esenciales para atender la emergencia”.

Dificultades en el corto plazo y proyección de recuperación

De cara a los meses inmediatos, el gremio advierte que la emergencia mantendrá un impacto pronunciado entre septiembre y noviembre, período en el que sectores clave como el turismo, la construcción, la industria, el comercio y el sector inmobiliario enfrentarán un escenario complejo.

Pese a este diagnóstico, Fenalco proyecta una reactivación económica para la última parte del año, impulsada por la remoción de escombros y la reconstrucción de viviendas e infraestructura dañada en las zonas afectadas.

Cabal enfatizó la necesidad de acelerar las obras e iniciativas de apoyo. “La reconstrucción debe avanzar con rapidez y convertirse en un motor de actividad económica y generación de empleo en las regiones afectadas, no solo a quienes producen y comercializan materiales de construcción, sino también a transportadores, servicios públicos, comercio y al sector de equipamiento del hogar”, expresó el dirigente gremial.

A pesar de la coyuntura, el clima de negocios se mantiene mayoritariamente optimista: el 49% de los empresarios encuestados confía en que la situación de la economía y de sus empresas mejorará en los próximos seis meses, un 42% cree que permanecerá similar y solo un 9% se declara pesimista.