Juan Martín Caicedo Ferrer, presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), inauguró el XXII Congreso Nacional de la Infraestructura con un llamado urgente a las autoridades a devolver la confianza a los inversionistas y a acelerar la ejecución de las obras, reconociendo a la infraestructura como el instrumento más potente para el desarrollo nacional.
En su discurso de instalación, titulado “Devolver la confianza: un imperativo”, Caicedo enfatizó que hablar de infraestructura es hablar de progreso tangible. Destacó que las obras civiles (carreteras, puertos, aeropuertos y sistemas de transporte) son fundamentales para la integración económica global, la conexión de regiones aisladas y la dignificación de la vida urbana.
El presidente de la CCI resaltó el impacto multiplicador del sector en la economía. Las cifras presentadas confirman que por cada peso que se invierte en obras civiles se generan 2,25 pesos en productividad, 2,46 en salarios y 4,9 en impuestos, demostrando que pocas actividades económicas poseen una capacidad multiplicadora similar.
Además, la inversión de un billón de pesos en el sector crea cerca de 28.400 empleos directos, indirectos e inducidos. El sector ha demostrado ser una fuente de progreso, transformando vidas y ofreciendo oportunidades, habiendo generado más de 996.000 empleos directos desde 1991.
Caicedo mencionó que la participación del sector en el Producto Interno Bruto (PIB) se duplicó en menos de dos décadas, pasando del 1,2% en 2005 al 2,1% en 2019, una cifra que demuestra la fortaleza de la inversión y la madurez institucional alcanzada. Esta evolución ha sido posible gracias a una visión de país que entiende que sin infraestructura no hay competitividad ni justicia territorial.
Las problemáticas críticas pendientes
A pesar de la madurez del sector, el presidente Caicedo identificó una serie de asuntos críticos que aún no han sido resueltos. Entre las preocupaciones más graves que han identificado se encuentran:
Alta Rotación de Funcionarios. Dijo que es “preocupante” la constante rotación de directivos en entidades clave como el Ministerio de Transporte, la ANI, el Invías y la Aerocivil, lo que erosiona la continuidad técnica que necesita la infraestructura.
Fracaso en Vías Terciarias. El dirigente gremial señaló el “fracaso rotundo” del Plan de Caminos Comunitarios, la mayor apuesta del Gobierno en este ámbito. El plan no se contrató debidamente, y solo se ejecutó cerca del 10% del presupuesto previsto, dejando a campesinos y productores sin salida expedita a los centros de consumo.
Inseguridad en las Vías. Este fenómeno se ha agravado en los últimos tres años, con más de 2.000 bloqueos registrados entre 2023 y 2025, ocasionando pérdidas cercanas a los 10 billones de pesos. Además, se han reportado múltiples atentados en los que grupos armados ilegales han destruido maquinaria y puesto en riesgo la vida de los trabajadores, como en la ‘Ruta del Sol III’ y la vía ‘Popayán-Santander de Quilichao’.
“Lo decimos con énfasis: el Estado debe garantizar la seguridad y la libre movilidad: proteger la infraestructura vial -así como nuestros puertos y aeropuertos– equivale a resguardar la inversión, la confianza privada y, ante todo, la vida”, expresó Caicedo Ferrer.
Restricciones Ambientales. Mencionó que existe una preocupación reciente sobre la pretensión del Ministerio de Agricultura de restringir obras en áreas de producción de alimentos (APPA y ZPPA) que atraviesan 30 corredores viales, una medida que restringe la ejecución de las obras y pone en riesgo la inversión y el abastecimiento nacional.
Urgencia de acelerar iniciativas privadas y devolver la confianza
El dirigente gremial hizo un llamado enfático a acelerar la aprobación de las iniciativas privadas (IP) para superar los desafíos que se avecinan en el corto y mediano plazo. Señaló que existe una oportunidad histórica con proyectos de Iniciativas Privadas aeroportuarias y viales que suman inversiones superiores a los 34 billones de pesos, provenientes de capital privado.
Entre estos proyectos se encuentran el nuevo aeropuerto de Cartagena, El Dorado Max en Bogotá, la ampliación del Alfonso Bonilla Aragón en Cali y el corredor Conexión Centro (Manizales–La Paila). El reto es “superar los cuellos de botella regulatorios” para que estos proyectos pasen rápidamente del papel al terreno.
Finalmente, el líder gremial insistió en que devolver la confianza a los inversionistas es crucial para garantizar la estabilidad y la competitividad del país.
Reiteró que se hace “imperativo rescatar la confianza de financiadores e inversionistas, sin duda lesionada por los ataques sistemáticos, —desde las esferas oficiales— al modelo de participación privada en el desarrollo de la infraestructura”. Caicedo concluyó que la confianza se construye con hechos: con proyectos terminados, contratos cumplidos y obras que perduran, ya que sin el factor confianza, las concesiones no habrían logrado superar un siglo de rezago en infraestructura en tan solo 30 años.
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