El departamento del Atlántico atraviesa una de las crisis de seguridad más graves de su historia. Según el balance más reciente del Sistema Civil de Alertas Tempranas, durante los primeros 15 días de abril de 2026 se registraron 64 muertes violentas, una cifra que estremece a la sociedad civil y confirma una tendencia al alza en la criminalidad que no parece dar tregua.
La violencia se ha ensañado particularmente con el Área Metropolitana de Barranquilla, donde ocurrieron 47 de los 64 casos.
La capital, Barranquilla, encabeza la trágica lista con 30 asesinatos, seguida por Soledad con 7, Malambo con 5, Galapa con 4 y Puerto Colombia con un caso reportado hasta la fecha.
Fuera del área metropolitana, la situación no es menos alarmante. Se contabilizan 16 muertes en otros municipios, destacándose Sabanalarga con 6 víctimas y Sabanagrande con 4.
Por su parte, Baranoa y Polonuevo registraron en la primera quincena de este año, dos casos cada uno, mientras que Campo de la Cruz y Santo Tomás reportan un fallecido cada uno.
Sicariato y violencia de género
El análisis de las modalidades delictivas revela un panorama aterrador: el sicariato ha sido el método utilizado en 51 de los 64 crímenes, lo que equivale a un promedio de 4.2 muertes por día en esta primera quincena de abril.
La violencia de género también presenta indicadores alarmantes. En lo que va del mes, 7 mujeres han sido asesinadas, elevando a 27 el total de víctimas femeninas en el departamento desde el 1 de enero de este año.
Esta cifra se suma a la preocupante estadística del primer trimestre, donde ya se había advertido un enfoque de género en la violencia local.
Guerra de bandas y extorsión
Informes de inteligencia de la Policía del Atlántico sugieren que esta ola de sangre es, en gran medida, consecuencia de la cruenta confrontación entre grupos delictivos organizados como ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’.
Muchos de los homicidios están vinculados a ajustes de cuentas, dado que varias víctimas presentaban antecedentes por tráfico de estupefacientes y porte de armas.
Asimismo, el flagelo de la extorsión sigue siendo un motor determinante de la violencia, especialmente en barrios como Villa Estadio en Soledad y sectores del sur de Barranquilla, donde jóvenes trabajadores han caído víctimas de estos ataques.
Un territorio en máxima alerta
Este deterioro de la seguridad es “inocultable“. Durante el primer trimestre de 2026, el Atlántico ya sumaba 282 muertes violentas, superando significativamente las 231 registradas en el mismo periodo del año anterior.
Solo en marzo, la cifra cerró con 93 homicidios, lo que demuestra que la violencia ha escalado de manera sostenida. El total en tres meses y medio de 2026, se produjeron 346 asesinatos.
Ante estas cifras de horror, el Sistema Civil de Alertas Tempranas y la sociedad civil exigen a los grupos delincuenciales la suspensión inmediata de las acciones contra la vida, mientras las autoridades intentan contener una ola de violencia que, por ahora, parece desbordada.

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