La industria está volviendo a combustibles más contaminantes ante la falta de gas natural

En el marco del Congreso de Naturgas, el panel “Moléculas con propósito: energía que impulsa el desarrollo humano”, sirvió como escenario para que los líderes de las principales empresas del sector analizaran el papel del gas natural no solo como un recurso técnico, sino como una herramienta fundamental de inclusión social, competitividad y calidad de vida.

John Maya Salazar, gerente general de EPM, definió la distribución de gas como la “materialización del bienestar”, destacando que el 85% de los millones de usuarios en el país pertenecen a los estratos 1, 2 y 3.

Maya subrayó que, en ciudades como Medellín, la llegada del gas por red ha permitido desplazar el control de bandas criminales que monopolizaban la distribución de GLP en barrios periféricos a precios elevados. Sin embargo, advirtió que los costos de conexión y acometidas (que oscilan entre 2.5 y 3 millones de pesos) siguen siendo un reto que requiere de subsidios para seguir expandiendo el servicio.

A pesar del impacto social positivo, el panel coincidió en una preocupación crítica: la pérdida de competitividad frente a otros energéticos. Rodolfo Anaya, presidente del Grupo Vanti, señaló que mientras países como Estados Unidos, México o Perú tienen precios de gas entre 3 y 4 dólares, Colombia enfrenta costos de entre 9 y 12 dólares.

Esta brecha ha provocado una caída drástica en la demanda industrial. Vanti reportó una pérdida del 14% de su demanda en el segmento no regulado. Efigas, según su gerente general Carlos Mazeneth, registra una pérdida del 20% en el sector industrial del interior del país, advirtiendo que empresas cafeteras están migrando a otras regiones buscando mejores tarifas.

Y EPM alertó sobre una situación aún más grave, con una caída del 45% en la demanda industrial, obligando a las empresas a retornar a combustibles más contaminantes como el GLP o líquidos.

Retos estructurales y el papel de la CREG

Para revertir esta tendencia, los panelistas urgieron a tomar decisiones en cuatro frentes: formación de precios del gas nacional, eficiencia en la importación de GNL, definición urgente de tarifas de transporte por parte de la CREG y autorregulación ante el Fenómeno de El Niño.

Orlando Cabrales, presidente de Frontera Energy, enfatizó que la falta de decisiones oportunas y la dependencia de una sola fuente de suministro aumentan los riesgos y costos energéticos para el país.

Por su parte, Carlos Mazeneth insistió en que “equipo que va ganando no se cambia”, haciendo un llamado a mantener las reglas de juego claras que han permitido el éxito del sector durante los últimos 40 años.

La experiencia internacional: Biometano en Brasil

El panel, moderado por Nicolás Pareja, director de El Universal, contó con la perspectiva de Cristiane Alkmin Junqueira Schmidt, presidenta de MSGas en Brasil, quien compartió el éxito de la integración del biometano en su país.

Brasil ha pasado de 200 a 2.000 plantas de biogás en una década, utilizando residuos sólidos y agropecuarios para fortalecer la seguridad energética y reducir emisiones. Schmidt destacó que un ambiente regulatorio sólido permitió que hoy existan proyectos como flotas de 500 buses movidos por biometano en el estado de Goiás.

El consenso de los expertos es claro: el gas natural es la “energía esencial” que mueve a Colombia, pero su futuro depende de la velocidad con la que el Gobierno y los reguladores actúen para recuperar la competitividad del precio y asegurar la infraestructura de transporte necesaria para llevar la molécula de manera eficiente a todo el territorio.