Alfonso Vergara, CFO de Amazónica LNG, presentó en Expo ProBarranquilla, los detalles de lo que será la primera planta de regasificación en tierra de Colombia. Este proyecto, con una inversión estimada de 150 millones de dólares, surge como una respuesta estratégica ante el riesgo de desabastecimiento de gas natural que amenaza a la región Caribe y al interior del país.
El contexto actual es complejo, pues el país enfrenta un posible fenómeno de El Niño fuerte y la crisis de como Canacol Energy, que ha pasado de inyectar 200 millones de pies cúbicos diarios a solo 70 millones.
“El gas más caro es el que no se tiene”, advirtió Vergara, subrayando que Colombia importa hoy el 25% de su consumo de gas, cifra que podría escalar al 40% en los próximos dos años.
La terminal de Amazónica LNG se ubicará en Palermo (Magdalena), a pocos minutos de Barranquilla, aprovechando su cercanía al Sistema Nacional de Transporte (a solo 3 km) y su posición estratégica para recibir gas natural licuado (GNL) desde el Golfo de Texas y otros puertos del Caribe.
Infraestructura en tierra: Competitividad a largo plazo
A diferencia de las unidades flotantes de alquiler, ser una terminal en tierra ofrece ventajas económicas estructurales. Según Alfonso Vergara, este modelo permite amortizar la inversión en el tiempo, ofreciendo tarifas cada vez más competitivas y la posibilidad de acceder a contratos de suministro a largo plazo (5 a 10 años), cuyos precios pueden ser incluso inferiores a los del gas nacional.
El proyecto cuenta con hitos técnicos y legales ya completados. Por ejemplo, Capacidad de regasificación: Hasta 150 millones de pies cúbicos día, lo que representa el 15% de la demanda total de Colombia.
Almacenamiento: Dos tanques con capacidad de hasta 30,000 m³ de GNL.
Estado del proyecto: Cuenta con licencia ambiental, concesión portuaria exclusiva y la ingeniería de detalle finalizada por la firma Wood.
Alianzas globales: El gigante Vitol será el suministrador exclusivo de la molécula, mientras que el Mitsubishi Financial Group (MUFG) lidera la financiación y la firma china Jereh se encargará de la construcción de los tanques.
Impacto social y transición energética
Más allá de la infraestructura, Amazónica LNG se perfila como un motor de desarrollo social. Se estima la creación de entre 100 y 300 empleos directos e indirectos y el beneficio directo para 700,000 hogares en Atlántico y Magdalena que dependen del gas para su calidad de vida. Además, el proyecto incluye un programa de gas social para 2,000 familias en el corregimiento de Palermo.
Vergara destacó que, si bien el país avanza hacia fuentes renovables como la solar y la eólica, el gas natural es el combustible idóneo para garantizar la base de la transición energética de manera sostenible y segura.
Con la puesta en marcha de esta planta, se busca que “el Caribe nunca tenga que apagarse para imaginar su futuro”, consolidando la energía necesaria para atraer inversiones de nearshoring a la región.
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