El registrador nacional, Hernán Penagos, desestimó de manera categórica en Barranquilla las versiones sobre un posible fraude en las próximas elecciones presidenciales del 31 de mayo.
El funcionario calificó de “ridículo y descabellado” hablar de alteraciones en los resultados, fundamentando su postura en los robustos blindajes tecnológicos y físicos que protegen el sistema electoral colombiano.
Una de las principales garantías presentadas por Penagos es la transparencia en el manejo de los componentes digitales. Actualmente, los softwares de la Registraduría y sus códigos fuente están bajo la lupa de una firma auditora internacional.
Además, estos sistemas han sido puestos a disposición de todos los partidos políticos en salas de auditoría por un periodo de dos semanas.
Para asegurar que no existan manipulaciones de último momento, el registrador anunció que el software “va a congelarse en los próximos días”. El día de los comicios, la herramienta se descongelará bajo la supervisión de auditores que verificarán que no haya sufrido modificación alguna, brindando así “absoluta tranquilidad ciudadana”.
La prueba reina: El acta física
A pesar de los avances tecnológicos, Penagos enfatizó que el corazón de la transparencia electoral en Colombia sigue siendo el respaldo físico. Según explicó, la prueba más evidente de integridad son las actas (formularios E-14 o C-14) diligenciadas y firmadas manualmente por los jurados de votación al cierre de las mesas.
“Mientras en Colombia exista diligenciamiento físico de las actas y sean los jurados quienes las cierren y las firmen, esa es la prueba más evidente de transparencia electoral”, sostuvo el funcionario, aclarando que el software solo cumple una función de consolidación del preconteo, el cual es meramente informativo.
Para fortalecer este control, la Registraduría se comprometió a publicar la totalidad de las 700.000 actas electorales, permitiendo que cualquier ciudadano pueda revisarlas una a una, incluso aquellas provenientes de las zonas más remotas del país.
Esta medida busca evitar situaciones como las ocurridas recientemente en Venezuela, donde la no publicación de actas generó dudas sobre la legitimidad de los resultados.
Garantías y logística masiva
El registrador también destacó que la magnitud del proceso hace prácticamente imposible una manipulación organizada, dada la participación de 860.000 jurados de votación encargados del conteo y diligenciamiento.
Igualmente, de 9.600 jueces que tienen la responsabilidad de declarar los resultados oficiales durante el escrutinio, y un censo electoral de 40.420.000 personas, con una participación estimada del 60%.
Asimismo, instó a los partidos políticos a ejercer su derecho de vigilancia, recordando que pueden inscribir hasta 30 testigos electorales por cada mesa.
Seguridad y resultados rápidos
En cuanto al orden público, Penagos informó que ha solicitado al Ministerio de Defensa un acompañamiento especial de la Fuerza Pública en zonas críticas como el Cauca, Putumayo, el Catatumbo y el sur de Bolívar, para garantizar el traslado del material y la seguridad de los votantes.
Finalmente, gracias a la duplicación de las capacidades operativas de la entidad, el registrador nacional proyecta que el país podrá conocer resultados precisos de las votaciones presidenciales pasadas las 8:30 de la noche del mismo 31 de mayo.
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