John Maya Salazar, gerente general de EPM

John Maya Salazar, gerente general de EPM

EPM presenta portafolio de soluciones para salvar a Afinia y advierte que las medidas internas están agotadas

Ante la inviabilidad de corregir los desequilibrios financieros mediante esfuerzos únicamente internos, el Grupo EPM ha presentado un portafolio integral de propuestas encaminado a rescatar la sostenibilidad operativa de su filial Afinia.

La estrategia contempla un paquete de medidas enfocadas en subsidios, la opción tarifaria, mecanismos de financiamiento y apoyo a usuarios vulnerables, así como acciones concretas para la reducción de pérdidas de energía, el fomento de la eficiencia energética, ajustes regulatorios y la normalización del servicio en zonas subnormales, donde la tasa de recaudo alcanza apenas el 5 %.

Desde la perspectiva de la organización, estas iniciativas tienen como propósito resolver factores estructurales que sobrepasan el margen de acción de la compañía.

Por ello, EPM enfatiza que su viabilidad depende de decisiones de política pública y de una acción articulada e interinstitucional entre el Gobierno Nacional, los entes reguladores, las autoridades territoriales y los diversos actores de la cadena eléctrica.

Asimismo, el paquete de soluciones plantea que la sostenibilidad del servicio en el Caribe exige la corresponsabilidad ciudadana, fundamentada en el pago puntual del consumo, la erradicación del fraude y el rechazo contundente a las conexiones no autorizadas.

A esto se suman los canales de diálogo permanente que Afinia mantiene con proveedores y contratistas para concertar alternativas de pago y mantener la operación.

El escenario crítico planteado por John Maya Salazar

El impulso de este portafolio responde al complejo escenario financiero y operativo expuesto por el gerente general de EPM y líder del Grupo EPM, John Maya Salazar, quien advirtió que las alternativas del grupo empresarial son cada vez más limitadas. El directivo enfatizó la urgencia de asumir una postura transparente e incluyente frente a la crisis.

“Las dificultades que hoy enfrentamos no se pueden ignorar ni minimizar. Por eso hemos optado por hablar con transparencia, asumir nuestras responsabilidades y seguir tomando las decisiones que estén a nuestro alcance para proteger el servicio. Lo más importante es evitar que esta situación termine afectando a los usuarios y a las comunidades”, expresó Maya Salazar.

Añadió que “Ha llegado el momento de que las soluciones también se construyan de manera colectiva, con el compromiso de todos los actores llamados a garantizar la sostenibilidad del servicio de energía en la región Caribe”.

El diagnóstico de la compañía evidencia que, tras años de inversiones y medidas extraordinarias en las que se destinaron más de COP 3.6 billones —un presupuesto 213 % superior al de los operadores previos para atender a cerca de 1.8 millones de usuarios—, los recursos desplegados resultan insuficientes para estabilizar la filial.

Aunque estos fondos permitieron mejoras superiores al 70 % en la continuidad del servicio (indicadores SAIDI y SAIFI) e instalar más de 65.000 medidores de Energía Prepago, los avances operativos han sido neutralizados por presiones financieras desbordadas.

Entre las causas determinantes del deterioro financiero destacan altos niveles de pérdidas de energía, fraudes y conexiones no autorizadas. Una deuda acumulada de las entidades oficiales que suma COP 420.000 millones a septiembre. Un déficit de caja mensual de aproximadamente COP 400.000 millones.

Además, de una brecha comercial crítica, en la cual Afinia solo recupera aproximadamente COP 57 por cada COP 100 de energía comprada para atender su mercado.

Incertidumbre en el mercado mayorista y límites de las medidas internas

Ni siquiera la escisión territorial que dio origen a Atenea —mecanismo mediante el cual se separó un mercado con pérdidas superiores al 40 % y recaudos cercanos al 60 % para permitir que Afinia concentrara sus recursos financieros, comerciales y operativos en Bolívar, Córdoba y Sucre— logró revertir por sí sola la severa iliquidez de la filial.

En la actualidad, la falta de liquidez golpea la capacidad de pago en el Mercado de Energía Mayorista (MEM), donde XM notificó obligaciones pendientes por COP 131.000 millones correspondientes a la compra de energía de octubre.

A pesar de las gestiones extraordinarias de EPM para conseguir recursos de liquidez, la directiva advirtió que las medidas tomadas siguen siendo insuficientes, lo que aumenta la urgencia de adoptar las propuestas de fondo presentadas para evitar que la coyuntura avance hacia una afectación o restricción del suministro eléctrico para millones de usuarios en el Caribe colombiano.

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