Es alta la probabilidad de racionamientos eléctricos desde noviembre

Por SANTOS SUÁREZ BADILLO,
director de El Norte

El sector energético colombiano se encuentra en un punto crítico debido a la llegada del fenómeno de El Niño, el cual ya ha comenzado y muestra indicios de ser particularmente fuerte.

Si el fenómeno se intensifica y madura como se prevé, existe una alta probabilidad de que ocurran racionamientos de energía en el país a partir del mes de noviembre próximo.

Esta situación no es un evento aislado, sino el resultado de una “tormenta perfecta” donde la crisis climática se une a problemas estructurales de abastecimiento.

En ese orden de ideas, uno de los factores más preocupantes que podría empeorar este escenario es la insuficiencia de gas natural.

Actualmente, el abastecimiento de gas es inferior a la demanda máxima que requeriría la generación térmica para respaldar al sistema cuando las hidroeléctricas flaquean. Esta escasez se debe a la declinación de campos importantes como los de Canacol en Sucre, la falta de nuevos desarrollos nacionales y la ausencia de nuevas fuentes de importación.

Ante este déficit, es muy probable que se deba aplicar el estatuto de racionamiento de gas, dándole prioridad a las termoeléctricas para intentar evitar un impacto mayor en el servicio eléctrico nacional.

Desafíos técnicos en los embalses

La situación de los embalses es igualmente alarmante, ya que se estima difícil que alcancen el 80% de su capacidad para finales de noviembre.

Cuando los niveles de agua bajan excesivamente, se presentan fenómenos físicos como la vorticidad, que puede fracturar las turbinas, y la pérdida de cabeza o altura, lo que impide generar a la capacidad máxima.

Esto obligaría no solo a un racionamiento de energía general, sino a un racionamiento de potencia concentrado en las horas de mayor consumo, conocidas como “horas punta”.

Además, el crecimiento de la demanda de energía, impulsado por las olas de calor, está superando la entrada de nuevos proyectos de generación.

Llamado urgente al ahorro nacional

Para mitigar este riesgo inminente, se hace absolutamente necesario iniciar de inmediato una campaña intensiva de ahorro de energía por parte de todos los usuarios.

No se trata simplemente de un uso eficiente, sino de un ahorro consciente y real: “apagar la luz” y reducir consumos innecesarios en hogares e industrias.

Expertos advierten que el ahorro serio y en la práctica y en todos los sectores debe comenzar ya y de verdad obedecer lo planteado por el gobierno en ese sentido, pues esperar a que la crisis sea visible en los últimos meses del año sería demasiado tarde para administrar los recursos de manera efectiva.

La estrategia de ahorro busca reducir la presión sobre el sistema y permitir que el agua almacenada rinda por más tiempo. La idea es que Colombia debe actuar bajo un plan de crisis definido, entendiendo que la probabilidad de racionamiento es creciente y que la administración de los recursos operativos actuales es la única herramienta disponible para evitar un apagón mayor

Para profundizar en la inminente crisis energética que enfrenta Colombia, es clave analizar los mecanismos que se plantean para mitigar el riesgo de racionamiento y las consecuencias técnicas y sociales que este tendría en el país.

Incentivos para el ahorro: El esquema de premios y castigos

Una de las herramientas clave para evitar que los embalses lleguen a niveles críticos es la implementación de una campaña de ahorro que incluya incentivos económicos directos para el usuario.

Basándose en experiencias previas exitosas, como las aplicadas durante el gobierno de Juan Manuel Santos, expertos coinciden con lo planteado por el Gobierno Nacional, en el sentido de aplicar un modelo de incentivos financieros diseñado para modificar el comportamiento de consumo.

Una de las medidas es el establecimiento de una línea base, para lo cual se toma el consumo promedio de los últimos tres meses de cada usuario. A esta se le suman las siguientes:

Penalización por exceso: Aquellos usuarios que consuman por encima de su promedio verán un recargo en su factura, pagando cada kilovatio adicional a un precio mucho más alto.

Bonificación por ahorro: Los usuarios que logren reducir su consumo por debajo del promedio recibirán un “plus” o pago económico.

Sostenibilidad financiera: Idealmente, el dinero recaudado de quienes consumen más sirve para pagar a quienes ahorran. No obstante, este modelo puede generar “huecos” financieros si el ahorro es masivo y no hay suficientes penalizados para cubrir los incentivos.

En el pasado, este tipo de medidas logró una concientización real: la gente apagaba luces, limitaba el uso de televisores y restringía el aire acondicionado a solo unas pocas horas para ver el impacto positivo en sus recibos.

El impacto del racionamiento

Si la campaña de ahorro no es suficiente y el fenómeno de El Niño se intensifica, el país no solo se enfrentará a una falta de energía general, sino a problemas técnicos específicos que afectarían la estabilidad nacional. En ese orden de ideas habría racionamiento de potencia en “horas punta”. Cuando los niveles de los embalses bajan demasiado, se pierde la “cabeza” o altura de agua necesaria para que las turbinas generen a su máxima capacidad.

Esto obligaría a realizar racionamientos concentrados específicamente en las horas de mayor demanda (la noche), conocidos técnicamente como racionamiento de potencia.

Es importante señalar que un nivel de agua excesivamente bajo provoca vorticidad (remolinos), lo que genera un fenómeno llamado “golpe de ariete” que puede fracturar las turbinas de las hidroeléctricas.

Para evitar daños permanentes, las plantas deben reducir su generación o detenerse, agravando la escasez. Pero de no hacerlo, la crisis también podría empeorar por daños de equipos.

De una crisis regional a una nacional

También es bueno mencionar en todo este escenario complejo, que problemas que parecen locales —como las dificultades financieras de la distribuidora y comercializadora Air-e en la Costa— , pueden convertirse en un problema nacional.

Si estas empresas no pueden honrar sus contratos de energía, la oferta se ve afectada para todo el sistema interconectado, irradiando la crisis a todo el país.

Igualmente hay que señalar que el racionamiento no discrimina; si es necesario cortar el flujo, se hará de manera general para mantener la estabilidad del sistema.

Sectores industriales de alto consumo podrían verse obligados a adelantar mantenimientos para reducir la carga sobre la red, como ocurrió en el pasado con empresas como Cerro Matoso.

Así las cosas, Colombia debe actuar bajo un plan de crisis inmediato, en el que todos los agentes de la cadena participen decididamente. Esperar a que los niveles de los embalses sean críticos en noviembre para empezar a ahorrar, sería desperdiciar la oportunidad de administrar la crisis de manera controlada y evitar el impacto económico y social de los cortes programados de energía.