La “bomba de tiempo” eléctrica brutal que deja este gobierno, según ANDEG

Ante la inminente llegada de meses críticos por el Fenómeno de El Niño, que amenaza con sequías extremas en el territorio nacional, el sistema eléctrico colombiano vuelve a poner su mirada en el parque térmico como su principal salvavidas.
Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), ha sido enfático: frente a la disminución de los aportes hídricos, las plantas térmicas volverán a convertirse en el principal respaldo para evitar un racionamiento.
El gremio asegura que el desafío hoy no es la falta de combustible. “Gas para las plantas sí hay”, afirmó Castañeda, destacando que la planta de importación de Cartagena SPEC, está diseñada precisamente para atender esta demanda de generación.
Sin embargo, el dirigente advirtió que el uso intensivo de este recurso por parte de las térmicas para generar electricidad y conservar el agua de los embalses tendrá como consecuencia que el gas importado que procesa SPEC dejará de estar disponible para otros sectores industriales, comerciales y residenciales.
Este esquema de respaldo busca que las hidroeléctricas aumenten sus precios en la bolsa para permitir que las plantas de carbón, gas y combustibles líquidos entren a operar masivamente, protegiendo así las reservas de agua para los momentos de mayor criticidad, que se prevén para abril del próximo año.

La “bomba de tiempo” financiera: El caso Air-e

A pesar de la capacidad técnica de las térmicas, el sistema enfrenta un riesgo estructural que no depende del clima, sino de las finanzas. Castañeda calificó la situación financiera actual como una “bomba de tiempo brutal”.
El punto más crítico de esta crisis es la elevada y creciente deuda de la distribuidora Air-e con las empresas generadoras. Según ANDEG, esta obligación financiera aumenta a un ritmo de 200.000 millones de pesos mensuales.
Al sumar este pasivo con las deudas acumuladas por subsidios de energía y gas, la cifra total supera los 5 billones de pesos, un fardo financiero que, según el dirigente, el actual Gobierno dejará como un problema urgente por resolver para la administración entrante.

Un sistema en alerta máxima

La urgencia del pago a las térmicas es vital para que estas empresas cuenten con los “recursos frescos” necesarios para cumplir con sus obligaciones en el mercado y garantizar la operación continua durante la sequía.
Este panorama coincide con las advertencias de XM, operador del sistema, que señala que la energía firme disponible podría no ser suficiente para cubrir la demanda en escenarios de sequía extrema, especialmente considerando que el consumo eléctrico ha crecido un 6,67% anual impulsado por las altas temperaturas.
En conclusión, mientras las máquinas están listas y el gas asegurado, la sostenibilidad del servicio eléctrico de Colombia depende hoy de un hilo financiero. 
El pago de las deudas de Air-e no es solo un asunto contable, sino una medida de seguridad energética indispensable para que el país no se apague durante el “Mega El Niño”.