El reciente caso de Frisby en España ha puesto de manifiesto lo que ocurre cuando una marca emblemática no cuenta con la protección adecuada fuera de su país de origen. Sin embargo, también ha resaltado el poder de la solidaridad empresarial: mientras se resolvía la controversia, varias marcas decidieron apoyar públicamente a Frisby, reconociendo su trayectoria y su valor como marca colombiana.
Este gesto no solo marcó la diferencia desde el punto de vista reputacional, sino que abrió una conversación sobre la importancia de proteger los derechos marcarios y de promover una competencia leal.
Y es que en un mundo empresarial globalizado, la protección de la propiedad intelectual (PI) es fundamental no solo para mantener la competitividad, sino también para fomentar relaciones éticas y responsables entre actores del mercado.
Cabe recordar que la cadena colombiana de restaurantes Frisby S.A. BIC se encuentra inmersa en una disputa legal con la empresa española Frisby España S.L. por el uso de la marca “Frisby” en Europa.
La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) emitió un fallo preliminar a favor de la compañía española, reconociéndola como titular legítima de la marca en el territorio europeo. Según esta oficina, la marca colombiana solo tiene dos meses para presentar una posición formal al registro de marca.
La española indicó que su operación es independiente y que no tiene vínculos con la cadena colombiana, y expresó que le tiende la mano “para abrir un diálogo constructivo que permita alcanzar un acuerdo operativo, logístico y comercial beneficioso para todas las partes”.
La cadena colombiana Frisby S.A. BIC ha hecho pública su preocupación por el uso no autorizado de su marca, imagen y personajes en España. La empresa nacida en Pereira y que cuenta con 48 años de trayectoria y 281 restaurantes en 60 municipios de Colombia, está defendiendo los derechos de su marca que sí estaba inscrita en la Unión Europea.
“Se trata de un asunto estrictamente legal que está siendo gestionado ante las autoridades competentes y en las instancias correspondientes. Es clave dejar en firme que Frisby S.A. BIC cuenta con registro de marca vigente en la Unión europea, en España y en otros países del mundo. En consecuencia, estamos dispuestos a defender la marca y sus atributos de amplio reconocimiento a través de los mecanismos legales respectivos”, indicó la compañía colombiana en un comunicado.
“Reafirmamos nuestro compromiso con la ética, la legalidad y la información veraz a nuestros grupos de interés manteniendo firme nuestra convicción de actuar con integridad y respeto. Por lo tanto, reiteramos que Frisby S.A. BIC no tiene ningún tipo de relación con Frisby España y rechazamos de manera categórica a cualquier uso indebido de nuestra identidad de marca, así como cualquier acción que busque aprovecharse de la reputación y trayectoria de la misma”, añadió la empresa.
Además, señaló que agradecen profundamente el apoyo y las manifestaciones de respaldo recibidas en los últimos días y hay quienes han hecho parte de este camino durante estos 48 años de historia, propósito y amor.
Y es que a raíz de esta disputa, empresas de todos los sectores han brindado su apoyo a Frisby, indicando que lo auténtico se respeta.
Entre las primeras empresas en manifestar su apoyo estuvieron las del sector gastronómico, como Presto, Buffalo Wings e incluso grandes competidoras como KFC Colombia y Kokoriko. “Lo auténtico no se copia, se respeta”, indicaron.
Seguidamente compañías del sector industrial también se unieron en su defensa a Frisby, cuyo slogan ‘Nadie lo hace como Frisby lo hace’, tiene alta recordación en los colombianos. Compañías como la aerolínea Avianca, la cementera Argos, la aseguradora Sura, la compañía de lácteos Alpina, la fabricante de vidro Tecnoglass, se solidarizaron con Frisby con frases como “Lo auténtico se defiende. Lo colombiano se admira”, “Entre colombianos nos damos aPollo”, “Desde la ventana también se ve el a-pollo a lo nuestro”.

“Viaja el original” y “Hoy nos sumamos a la línea F”, fueron los mensajes de Transmilenio y del Metro de Medellín. Sempertex, Refisal, Falabella, Banco Agrario, Seguros Bolívar, Decathlon, Foto Japón y Areandina, fueron otras de las muchas empresas que manifestaron también su respaldo.
Las lecciones
A propósito de la situación que enfrenta Frisby, desde la firma de abogados Baker McKenzie, señalan cuatro lecciones clave para las empresas que buscan expandirse internacionalmente, protegiendo sus marcas y construyendo relaciones respetuosas con sus pares del sector:
- Registrar marcas en los mercados relevantes
Registrar una marca únicamente en el país de origen deja la puerta abierta para que terceros se aprovechen de su reputación en otros territorios. En el caso de Frisby, la falta de registro previo en España permitió que otra empresa se apropiara del signo distintivo, generando confusión y un posible daño reputacional.
Lección clave: Las empresas deben anticiparse y registrar sus marcas en los países donde tienen presencia actual o potencial. Herramientas como el Protocolo de Madrid simplifican este proceso y fortalecen la protección internacional.
- Establecer relaciones claras con socios y aliados comerciales
Cuando se expande un negocio, es común celebrar contratos de distribución, franquicia o colaboración. Estos deben incluir cláusulas específicas sobre el uso de la marca y otros activos intangibles.
Lección clave: Formalizar acuerdos bien estructurados con socios internacionales ayuda a prevenir conflictos sobre el uso de la propiedad intelectual y protege la integridad de la marca.
- Monitorear el uso de la marca y responder oportunamente
La gestión de PI no se limita al registro: requiere monitoreo constante para detectar posibles usos indebidos y actuar con agilidad. Esto incluye vigilar registros de marcas similares, detectar infracciones en línea y asegurarse de que los derechos estén vigentes y actualizados.
Lección clave: Establecer mecanismos de vigilancia y reacción temprana permite proteger la marca de manera efectiva y sostenida en el tiempo.
- Promover una cultura de respeto mutuo entre competidores
El apoyo público de KFC a Frisby es un ejemplo de responsabilidad empresarial que trasciende la competencia. En lugar de aprovechar una vulnerabilidad legal de su competidor, KFC eligió reconocer su legado y mostrar respeto por su historia.
Lección clave: La protección de la PI también pasa por promover buenas prácticas empresariales. Una competencia ética y respetuosa fortalece al ecosistema y mejora la percepción pública de las marcas involucradas.
“La propiedad intelectual no solo protege los activos de una empresa: también refleja sus valores. Gestionarla con visión internacional y promover una competencia solidaria eleva el estándar de toda la industria”, concluyó Yuliana Salamanca, Socia de Baker McKenzie Colombia.

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