- Por: SANTOS SUÁREZ BADILLO, Director de El Norte
Los anuncios y medidas adoptadas por el gobierno tienen en una completa incertidumbre al sector energético del país, que ve con muchísima preocupación el escenario actual y futuro de la energía eléctrica y el gas natural.
Y no es para menos, si se tiene en cuenta que tanto el uno como el otro vienen siendo impactados por decisiones y ataques públicos gubernamentales que los mantienen en un momento de turbulencia.
De frente el Gobierno Nacional se ha ido en contra de los generadores, a quienes ha responsabilizado de las altas tarifas de energía, haciendo lo mismo con distribuidores de gas, a los cuales señaló de especuladores.
Y fue más allá con controvertidas visitas de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y la Superintendencia de Industria y Comercio, tanto a Vanti como a Naturgas, buscando supuestas pruebas de actos especulativos con el precio del gas a 10 ciudades del país.
Todo esto sin duda que tiene enrarecido el sector, que más que un ambiente tenso, lo que requiere es una articulación entre lo público y privado para seguir creciendo y garantizándoles a los colombianos, como hasta ahora, un confiable suministro de ambos servicios.
La realidad fue advertida
En el caso del gas, el gobierno insiste en que está garantizado y que por ello no se pueden registrar incrementos como el implementado por Vanti, del 36%, a las ciudades de Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Villavicencio, Manizales, Pereira, Armenia, Ibagué, Neiva y Yopal y varios municipios, también del interior del país.
Pero la realidad es otra y se venía advirtiendo con mucha anticipación. Según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras, ANDEG, el propio presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, admitió un posible déficit para este año entre el 7 y 10 por ciento. Y luego lo hicieron Naturgas con los distribuidores y comercializadores del combustible.
En ese escenario, la única alternativa para cubrir el faltante es el gas importado a través de la regasificadora de Cartagena, la cual abastece a las grandes térmicas que operan en el Caribe colombiano
A juicio del presidente de la agremiación, Alejandro Castañeda, el faltante es una realidad y se ha dado porque las reservas se están agotando y no se han podido reponer con unas nuevas que garanticen suficiencia de gas permanente.
“Es como una cuenta de ahorros: si yo no le meto plata y simplemente consumo y consumo, en algún momento se me va a acabar. Tener unas reservas de gas es exactamente lo mismo de una cuenta de ahorros, yo tengo que tener un gas que está almacenado y lo voy utilizando en la medida en que los colombianos necesitamos ese gas”, explicó el dirigente gremial.
“El problema es que si yo no repongo, como ha ocurrido en los últimos 10 a 12 años, cuando no hemos sido capaces de reponer año a año lo que nos consumimos, estamos llegando a ese saldo en rojo…” subrayó.

El importado evita racionamientos
Sin esa tabla de salvación, gran parte del país estaría padeciendo racionamientos de gas. Actualmente, la empresa TPL GAS está comercializando 40 millones de pies cúbicos de gas importado, cifra que representa el 4 por ciento del energético que consume todo el país.
Así las cosas, ahí se encuentra la única fuente que apareció diciendo que tiene gas firme, el importado, que se trae de Estados Unidos y Trinidad y Tobago, el cual se regasifica en la planta de Barú y se pone a disposición de las termoléctricas TEBSA, Termoflores y Termocandelaria; y ahora también del sector residencial, comercial y la pequeña industria.
“Y venimos desde el primero de diciembre importando sistemáticamente esos 40 millones de pies cúbicos diarios, inyectándolos al sistema”, recordó Alejandro Castañeda.
“Venimos importando gas desde el 2016 para las térmicas, pero nunca ese gas había ido a parar a los distribuidores que atienden la demanda esencial, es decir, hogares, comercio y pequeña industria”, agregó.
El gas que le vende TPL a las distribuidoras y comercializadoras, entre ellas Vanti, garantiza la prestación del servicio en el interior del país. Por ser importado es más costoso y también porque se tiene que transportar desde la Costa Caribe.
Hace algunos años se contrataba gas nacional que en promedio costaba entre 5 y 8 dólares, mientras que el gas importado cuesta del orden de 12 a 18 dólares.
No hay contratos de gas en firme
Esas son dos de las razones que se argumentan por Vanti para subir el valor de la tarifa. Lo mismo sucede con EPM. Y la otra es que no hay contratos de gas firme.
Si bien apareció un campo recién descubierto con capacidad de producir 20 millones de pies cúbicos diarios, por estar recién descubierto, no tiene la certeza de ser capaz de producirlo los 365 días del año. Por ello se declarara ese gas en prueba, y en consecuencia, de lo que allí se generan no son contratos firmes.
“Y a los usuarios residenciales, los distribuidores los atienden con contratos firmes, porque así es la regulación. Es un gas que se tiene disponible todo el año en el momento en que se requiera”, explicó el presidente ejecutivo de ANDEG, quien remarcó que: “No hay gas firme y no hay especulación”.
También subrayó que cuando el gobierno dice que sí hay gas, se trata de un gas interrumpible que no le sirve a Vanti o EPM para respaldar a sus usuarios.
Se tomaron malas decisiones
“Hay que hacer todo lo posible desde el lado del gobierno para que esos campos pequeños y menores y que están en pruebas, pasen a una comercialización ya de gas en firme y no a través de mecanismos interrumpibles, que no le sirven a sus usuarios”, planteó.
A juicio de ANDEG se está importando ese combustible porque el gobierno ha tomado malas decisiones. “Cuando uno mira las estadísticas de pozos de perforación en el país, este es un gobierno que desde su programa de gobierno anunció que no quería más gas, ni más exploraciones, ni más térmicas, ni más hidráulicas, es decir, nada convencional, sino las renovables no convencionales”, dijo.
Explicó Castañeda que esto se refleja en unos indicadores. Por ejemplo, como el de taladros, que es la forma como se extrae lo que está enterrado, tanto petróleo como gas. “Esa cifra pasó de 65 taladros en utilización en el año 2022 cuando arrancó el gobierno, a 20 taladros. Por más que se diga que hay una gran cantidad de gas enterrado, eso no se vuelve comercial y sigue enterrado”, argumentó el presidente ejecutivo de ANDEG a Economía al Alcalce de Todos.

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