El presidente Gustavo Petro anunció que no asistirá a la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, prevista para el próximo 7 de agosto, y aseguró que tampoco le dará la mano, al insistir en que las elecciones presidenciales estuvieron marcadas por un supuesto fraude.
Las declaraciones fueron hechas durante un consejo de ministros transmitido este martes, en el que el mandatario reiteró su desconocimiento de los resultados electorales y endureció nuevamente su discurso frente al gobierno entrante.
“Yo no puedo aceptar un presidente, y por eso no voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni darle la mano; allá él que lo diga, pero él sabe por qué, porque eso es un fraude”, manifestó Petro, al reafirmar que no reconoce la legitimidad de la elección de De la Espriella.
El anuncio representa un nuevo episodio en la creciente confrontación entre el mandatario saliente y el presidente electo, quienes han protagonizado una de las transiciones de gobierno más tensas de la historia reciente del país.
Desde la segunda vuelta presidencial, Petro ha sostenido públicamente que existieron irregularidades en el proceso electoral y ha insistido en que presentará pruebas ante las autoridades competentes.
Sin embargo, hasta el momento los organismos electorales han mantenido la validez de los resultados oficiales que dieron como ganador a Abelardo de la Espriella.
Rompe con la tradición
La decisión del jefe de Estado de ausentarse del acto protocolario rompe con la tradición republicana de acompañar el traspaso del poder entre gobiernos.
La ceremonia de posesión ya venía rodeada de controversia por la intención de De la Espriella de realizarla en una guarnición militar, propuesta a la que Petro se ha opuesto argumentando que, hasta el momento de la investidura, él continúa siendo el comandante supremo de las Fuerzas Militares.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de un ambiente de alta polarización política, marcado por las denuncias de fraude formuladas por el petrismo y las respuestas del presidente electo, quien ha rechazado esas acusaciones y ha defendido la legitimidad de su triunfo en las urnas.
La ausencia de Petro en la ceremonia del 7 de agosto abriría un escenario inédito en la historia política reciente de Colombia, al no participar el presidente saliente en el acto simbólico de transmisión del poder al nuevo jefe de Estado.
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