Michael García Riascos, presidente de la Sociedad Portuaria Michellmar, destacó el camino de consolidación de este terminal ubicado en la zona portuaria de Barranquilla, enfatizando su compromiso con el desarrollo local y su ambición de ser un eje central del comercio exterior colombiano.
Michellmar se distingue por ser una empresa con inversión 100% privada y colombiana, con capital netamente barranquillero.
El puerto, que opera como Sociedad Portuaria desde el año 2010, es uno de los diez terminales con concesión en la zona portuaria de Barranquilla. Aunque el proyecto inició en 1989, el terminal enfrentó desafíos tempranos, pues fue uno de los cinco que se vieron afectados por la construcción del dique direccional y la consecuente formación de la Isla del Rey Balduino.

Sin embargo, las obras de encauzamiento del Gobierno nacional y la operación del dique direccional, que comenzó a operar según lo previsto a finales de 2006, lograron direccionar la corriente hacia la zona de Michellmar.
Esta evolución ha convertido hoy a esta sociedad portuaria en el punto más profundo de la ribera occidental del río Magdalena. La estabilidad del calado, resultado de la gestión de Cormagdalena, ha sido fundamental para restaurar la confianza de los clientes importadores y exportadores en la ciudad.
Características y especialización del terminal
Sociedad Portuaria Michellmar es un terminal multipropósito que presta servicio al público. Es un terminal especializado en el manejo de graneles, tanto sucios como limpios, y en el manejo de líquidos, específicamente combustibles líquidos derivados del petróleo.
Entre los tipos de carga que maneja se encuentran el coque (considerado granel sucio, un producto industrializado del carbón metalúrgico) y otros graneles limpios como el arroz, las lentejas y el maíz. En cuanto a líquidos, manejan combustibles derivados del petróleo y otros como aceite de palma, aceite de soya y soda cáustica.

El terminal opera con muelles flotantes, una infraestructura construida entre 2013 y 2014. Michellmar está diseñado para atender embarcaciones de hasta 60.000 toneladas de Deadweight (DWT) y puede recibir buques de hasta 200 metros de eslora, 36 metros de manga y 10 metros de calado, la capacidad máxima que hoy permite el río Magdalena.
Adicionalmente, cuenta con patios para el almacenamiento de coque con una capacidad estática de aproximadamente 40.000 toneladas y tanques para combustibles líquidos con una capacidad de 50.000 barriles, con posibilidad de expansión hasta un millón. Michael García Riascos describe a Michellmar como una “terminal boutique”, que se enfoca en un servicio muy personalizado.
Visión geoestratégica: conexión río-mundo
El motor que impulsa a Michellmar es una visión a largo plazo para el crecimiento regional. García Riascos subraya que su principal sueño es aprovechar la ubicación geoestratégica que posee Barranquilla para convertir el puerto en un foco y pilar fundamental del comercio internacional colombiano y regional.
Esta ambición se centra en la conexión del interior del país con el mundo a través del Río Magdalena, aprovechando la navegabilidad del afluente.
García Riascos insiste en que la prioridad del sector es concentrarse en atraer nuevas cargas a la ciudad de Barranquilla, impulsando el dinamismo y el crecimiento de la ciudad. Este enfoque estratégico busca transformar las dificultades del negocio, que requiere cuantiosas inversiones en infraestructura, en oportunidades creativas y dinámicas.

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