La relación entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y su exministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva Durán, ha alcanzado un punto de ruptura de no retorno, tras la serie de acusaciones y desmentidos públicos que solo serían el comienzo de una tormenta política de largo aliento.
Las dos cartas de Leyva en contra del jefe de Estado y las duras respuestas de éste, han atizado aún más un ambiente de tensión en el escenario político nacional, que cada vez se calienta más con el avance de la propuesta de la Consulta Popular sobre la Reforma Laboral, el agrio enfrentamiento entre Petro y el presidente del Senado, Efraín Cepeda, y las campañas a Congreso y Presidencia que se avecinan.
Aunque en la práctica pareciera que los señalamientos del exministro de Relaciones Exteriores no le hacen mella a la popularidad del jefe de Estado, tal como lo señalan las encuestas, sí podrían generar un efecto negativo en la imagen del mandatario a nivel internacional.
Leyva ha sido muy duro con el presidente de Colombia, al decir que por su supuesto problema de drogadicción y por sus largas ausencias en el ejercicio de sus funciones derivadas de ese problema, es “indigno de la majestad que supone su cargo”.
También le ha pedido que se haga a un lado por su bien y del país. “Reconozca Presidente que esas desapariciones, extravíos y conductas insólitas son propias de una enfermiza condición. Ella, alimentada por un vicio suyo ya de notorio y público conocimiento. Es una tragedia personal suya pero también una tragedia para Colombia toda”, le dijo en una de dos cartas que le ha enviado al jefe de gobierno.
Cayó en la trampa
Y también le expresó: “Ya desde el exterior lo miran a usted con ojo auscultor. Y comienzan a tenerlo claro. El presidente de Colombia, país de la coca, cayó en la trampa”. Y le expresó: “Llegó la hora de revisar su permanencia en la Presidencia de la República (…) Los trámites para el retiro del cargo de un presidente, ahí están”.
Además, sugirió que el presidente estaba siendo manipulado por miembros de su gabinete, como la canciller Laura Sarabia y el ministro del Interior, Armando Benedetti, quienes, según él, tienen información comprometedora que les otorga poder sobre Petro.
Viejo loco decrépito
En más de una oportunidad el presidente Gustavo Petro le respondió airadamente a Álvaro Leyva, a quien calificó como “un viejo loco, decrépito, que está sacando la herida que no pudo seguir siendo canciller, o su hijo”.
También expresó: “Tenía era que insultarme y atravesarme una daga como a veces cierto lumpen bogotano hace por la espalda. Morder la mano, la víbora nunca deja de morder”.
También afirmó que Leyva Durán, todos los días siendo canciller “me indicaba el camino que tenía que utilizar para hacerme reelegir, esa es una contradicción (…) “yo siempre le dije que no, no me interesa”.
Complot internacional
Y lo más reciente que ha dicho, es que las acusaciones de Leyva son parte de un complot internacional para desestabilizar su gobierno. Precisó si mencionarlos que un dirigente gremial, su exministro (Leyva)y el senador norteamericano Mario Díaz Balart, con apoyo de narcotraficantes, están trabajando en un “acuerdo nacional” para tumbarlo de la Presidencia.
Si lo que intenta Álvaro Leyva Durán con estas cartas es afectar la imagen del presidente, en cierta medida lo logra pero en algún sector nacional y externo. Por ello desde ya se especula que publicaría una tercera carta, insistiendo en lo ya planteado, seguramente con alguno que otro elemento adicional.
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