Traslado a Barranquilla de Castor y Digno Palomino bajo estricta vigilancia

El Ministerio de Justicia ha dado luz verde al traslado de Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias ‘Castor’, y Digno Palomino a la cárcel El Bosque en la ciudad de Barranquilla.

Esta medida, confirmada por el ministro Andrés Idárraga, responde a una solicitud del Alto Comisionado de Paz, Otty Patiño, con el objetivo primordial de sostener la tregua entre ambas estructuras criminales y prevenir una reactivación de la violencia en la capital del Atlántico.

Hasta ahora, ‘Castor’ se encuentra recluido en la cárcel de Cómbita, en Boyacá, mientras que Digno Palomino en La Picota, en Bogotá. El traslado no solo los incluye a ellos; la Dirección Nacional de Inteligencia ha solicitado adecuar las condiciones para ubicar también a 20 integrantes adicionales de ‘Los Costeños’ en el mismo centro carcelario, tras una petición expresa de Díaz Collazos.

El marco legal de este movimiento se sustenta en la Resolución Ejecutiva N.º 442 de diciembre de 2025, que autoriza acercamientos exploratorios para verificar la “voluntad real de paz” de estas bandas y avanzar hacia diálogos formales bajo las directrices de la Presidencia de la República.

No obstante, el ministro Idárraga fue enfático al advertir que los líderes “no van para un hotel” y que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, mantendrá una custodia reforzada y vigilancia estricta para garantizar la protección de la ciudadanía,.

Críticas y escepticismo en el territorio

A pesar de las intenciones de paz del Gobierno Nacional, la noticia ha sido recibida con duras críticas por parte de autoridades locales, encabezadas por el alcalde Alejandro Char.

“Desde la Administración distrital siempre hemos apoyado los esfuerzos de paz de este y de anteriores gobiernos, pero por el alto perfil criminal de las personas que serán trasladadas a nuestro territorio hubiera sido importante poder establecer una coordinación técnica permanente entre el Distrito, la Gobernación y el Gobierno nacional con el fin de evaluar los posibles efectos de dicho traslado y tomar las respectivas medidas de seguridad ciudadana y fortalecimiento penitenciario con el fin de que las cárceles de la ciudad no se conviertan en centros de mando criminal y la mesa de diálogo en un escenario de fortalecimiento de la ilegalidad”, dijo el mandatario local.

Voces expertas, como la del politólogo Luis Trejos de la Universidad del Norte, cuestionan la viabilidad de este proceso. Trejos señala que instalar una mesa de diálogo a pocos meses de que termine el mandato presidencial y sin un marco jurídico claro genera dudas sobre si los objetivos son de pacificación real o de índole electoral.

Además, critica que no se haya tenido en cuenta a las autoridades territoriales, quienes son las que enfrentan directamente el accionar de estas bandas.

El balance de una tregua frágil

La decisión se toma en un contexto de cifras agridulces para la seguridad de Barranquilla. Durante el 2025, el área metropolitana registró una disminución del 15% en los asesinatos, pasando de 852 casos en 2024 a 721.

Efecto del sicariato: Aunque esta modalidad bajó notablemente de 732 a 540 casos, sigue representando más del 80% de las muertes violentas.

Expertos advierten que la tregua ha provocado un “efecto de derrame”, desplazando la violencia hacia municipios fuera del área metropolitana como Baranoa y Sabanalarga debido a disputas por el control del tráfico de estupefacientes.

A pesar de los acercamientos, la Policía Metropolitana reporta que miembros de ambas organizaciones han seguido incurriendo en delitos de alto impacto como la extorsión y el microtráfico. Durante el último año, incluso bajo la supuesta tregua, se registraron cuatro masacres en sectores como Puerto Colombia y Soledad, muchas de ellas vinculadas a retaliaciones entre estas dos facciones.

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