Al cumplirse la tercera semana de la operación “Furia Épica”, el Comando Central de los Estados Unidos confirmó este sábado el despliegue del buque de asalto anfibio USS Tripoli (LHA 7) en su área de responsabilidad.
La embarcación, que funge como buque insignia del Grupo Anfibio Tripoli y la Unidad de Expediciones Marinas 31, transporta a 3.500 marineros y marinos, además de aeronaves de combate y activos tácticos de ataque.
Este movimiento refuerza una presencia militar que ya cuenta con unos 50,000 efectivos en la región. El despliegue del USS Tripoli se suma al reciente envío del USS Boxer, otro buque de asalto anfibio que arribó con más de 4.000 soldados de la Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina.
Con la incorporación de 2.000 paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada, bajo el mando del general de división Brandon R. Tegtmeier, las fuerzas de élite terrestres movilizadas desde el inicio de las hostilidades rozan ya los 7.000 efectivos.
Objetivos estratégicos y tensiones políticas
Fuentes del Pentágono revelaron a The Wall Street Journal que se está considerando la movilización de hasta 10.000 soldados adicionales para establecer una “fuerza abrumadora”.
El objetivo probable de este contingente sería la Isla de Jark, un centro crucial para las exportaciones de petróleo iraní, donde existen rumores sobre un posible intento estadounidense de reconstruir su aeródromo dañado.
A pesar del despliegue, la administración Trump proyecta una imagen de incertidumbre y división interna. Mientras el presidente ha otorgado una segunda prórroga al ultimátum contra Irán por el bloqueo del Estrecho de Ormuz, se ha informado que Washington remitió un plan de paz de 15 puntos a Teherán mediante la mediación de Pakistán.
El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que, aunque una operación terrestre no es imprescindible, el deber del gobierno es ofrecer al presidente todas las opciones posibles.
Por otro lado, el vicepresidente JD Vance habría mantenido una llamada tensa con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reprochándole que escenarios previstos, como una revolución civil en Irán, no se han materializado.
Balance de bajas
En el terreno humano, la guerra ha dejado hasta el momento un saldo de 303 militares estadounidenses heridos. Según datos de la CNN, más del 75% de estas lesiones corresponden a traumatismos craneoencefálicos leves.
De los afectados, 273 ya se han reincorporado al servicio, mientras que solo 10 permanecen en estado grave.
El despliegue masivo busca evitar que el conflicto se enquiste, manteniendo la presión sobre Teherán mientras se espera una contrapropuesta iraní al plan de paz estadounidense.
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