Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo del gobierno de Estados Unidos, anunció su renuncia el martes, alegando que no puede respaldar “en buena conciencia” la actual intervención militar en Irán.
Kent se convierte así en el funcionario de mayor rango del gobierno de Donald Trump en dimitir, debido a su oposición frontal al conflicto en Oriente Medio.
En una declaración pública que ha generado fuertes repercusiones, Kent afirmó categóricamente que “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”.
El exasesor fue más allá al señalar que la entrada de Estados Unidos en la guerra fue resultado directo de la “presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”, una afirmación que ha intensificado las fisuras dentro de la coalición del presidente Donald Trump.
Divisiones en el Capitolio
La salida de Kent ha provocado reacciones inmediatas y encontradas en el espectro político. El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, rechazó las afirmaciones de Kent.
Johnson aseguró que los informes de inteligencia indicaban que Irán estaba extremadamente cerca de alcanzar capacidad nuclear y de desarrollar misiles sin precedentes en la región. Argumentó que la inacción habría resultado en “bajas masivas” para las fuerzas estadounidenses.
Por el contrario, el senador demócrata Mark Warner, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, respaldó la postura de Kent respecto a la falta de justificación del conflicto, indicando que no existía evidencia creíble de una amenaza inminente que motivara una “guerra de elección”.
No obstante, Warner se distanció de las posturas pasadas de Kent, a quien los demócratas se opusieron originalmente por sus vínculos con figuras de extrema derecha y teorías de conspiración.
Un contexto de alta tensión
Kent, un veterano con 11 despliegues como Boina Verde y cuya primera esposa murió en combate en Siria, era una figura muy respetada entre la base de seguidores de Trump. Sin embargo, su carrera política ha estado bajo escrutinio por sus conexiones con grupos como los Proud Boys y su negativa a distanciarse de teorías conspirativas sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero.
Se espera que esta semana la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, y otros altos mandos testifiquen ante el Congreso sobre las amenazas actuales y el desarrollo de la guerra en Irán, una audiencia que ahora estará inevitablemente marcada por la sombra de la renuncia de Kent.
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