El petróleo Brent supera los 116 dólares por barril

Los mercados energéticos globales han reaccionado con una fuerte volatilidad este lunes, llevando al crudo Brent a superar los 116 dólares por barril.

Este incremento, que sitúa al petróleo en sus niveles más altos desde julio de 2022, responde directamente a las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que han avivado los temores de una escalada bélica aún mayor en el Medio Oriente.

El crudo Brent, referencia mundial, subió un 3,5% hasta alcanzar los 116,5 dólares, mientras que el WTI estadounidense avanzó un 2% para situarse en los 101,7 dólares. Con estos movimientos, el Brent se encamina a cerrar marzo con una subida del 55%, lo que representa el mayor incremento mensual de toda la historia.

Este “polvorín” energético se originó tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, momento en el que el barril cotizaba apenas a 73 dólares.

Desde entonces, el conflicto ha provocado el bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una vía por la que transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

Las amenazas sobre la isla de Jarg

La presión alcista de este lunes fue impulsada por una entrevista de Trump en la que afirmó su intención de “apoderarse del petróleo en Irán”, mencionando específicamente la posibilidad de tomar la isla de Jarg (Kharg).

Este enclave es crítico para la economía iraní, ya que gestiona cerca del 90% de sus exportaciones petroleras. Trump comparó esta posible medida con las operaciones estadounidenses en Venezuela y amenazó a través de redes sociales con “aniquilar” pozos petroleros y centrales eléctricas si no se alcanza un acuerdo pronto y se reabre el tráfico marítimo.

Inestabilidad regional y nuevas amenazas en el Mar Rojo

La situación se ha complicado con la entrada en el conflicto de los milicianos hutíes de Yemen, respaldados por Irán, quienes el pasado fin de semana lanzaron ataques contra Israel.

Los rebeldes amenazan ahora con bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, un punto estratégico que conecta el Mar Rojo con las rutas mundiales.

Este nuevo frente supone un golpe para Arabia Saudita, que utilizaba el Mar Rojo como una “puerta de atrás” para exportar hasta siete millones de barriles diarios ante el cierre de Ormuz.

Analistas de JP Morgan advierten que la exposición simultánea de estos dos corredores energéticos aumenta el riesgo sistémico y podría añadir 20 dólares adicionales al precio del barril.

Impacto en la economía mundial

Mientras diplomáticos de Pakistán, Arabia Saudita, Egipto y Turquía trabajan para mediar en el conflicto, los analistas financieros ya proyectan escenarios graves.

Aunque Trump sostiene que hay “gran progreso” en las negociaciones, los expertos de Citi advierten que un petróleo persistentemente por encima de los 100 dólares podría reducir el crecimiento del PIB mundial en un punto porcentual y elevar la inflación en 2 puntos.

En el horizonte más pesimista, firmas como Société Générale estiman que el umbral de los 150 dólares es alcanzable, mientras que Macquarie apunta incluso a los 200 dólares si la guerra terrestre o los ataques a infraestructuras clave se materializan.

El destino de la economía global depende ahora de si la diplomacia logra imponerse a las amenazas de una ofensiva energética total.