Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Producción de gas cayó 31% y el importado ha cubierto el 34% de la demanda, el déficit ya es estructural

El sector energético colombiano enfrenta un punto de inflexión clave. Durante la presentación del XXVII Informe del Sector Gas Natural (InfoGas 2026), la empresa Promigas advirtió que la caída sostenida en la producción nacional y el vertiginoso agotamiento de las reservas han transformado el déficit de gas en una realidad estructural y no meramente coyuntural.

De acuerdo con el informe, entre 2021 y 2025 la producción fiscalizada de gas en Colombia se redujo un 31% (con una contracción del 12% solo en 2025), mientras que las reservas probadas cayeron drásticamente de 3.164 Gpc a 1.717 Gpc.

Esta menor oferta interna ha forzado un incremento sustancial en las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) a través de la terminal SPEC LNG, cuyos volúmenes regasificados pasaron de un promedio de 5 MPCD en 2021 a 174 MPCD en 2025.

En lo corrido de 2026, el gas importado ha cubierto el 28% del suministro total del país, alcanzando un pico del 34% en el mes de agosto.

Esta estrechez en el abastecimiento ya muestra impactos directos en la economía real: entre enero y agosto de 2026, la demanda no térmica cayó un 7%, siendo el sector industrial el más afectado con una contracción del 23%.

La hoja de ruta estratégica para recuperar el abastecimiento

Para responder de forma integral a este panorama y evitar un deterioro en la competitividad del país o un retroceso hacia combustibles más contaminantes, InfoGas 2026 propone cinco decisiones prioritarias:

  1. Asegurar y diversificar las fuentes externas: Acelerar la infraestructura de importación y ampliar las alternativas de contratación. Como respuesta inmediata, Promigas adelantó para octubre de 2026 la ampliación de la capacidad de SPEC LNG a 533 MPCD. Asimismo, se contempla que una eventual importación desde Venezuela podría complementar la oferta, siempre que sea confiable y no genere dependencia.
  2. Reactivar la oferta nacional y la exploración: Retomar de forma urgente la exploración local, acelerar el licenciamiento ambiental para convertir recursos contingentes en reservas —facilitando proyectos clave en el mar Caribe como Sirius— y definir una ruta clara para yacimientos no convencionales.
  3. Modernizar y fortalecer la infraestructura de transporte: Ampliar la capacidad de los gasoductos para trasladar el energético desde las zonas de producción hacia el interior del país. Proyectos de interconexión como VIM-Interior (Jobo-Vasconia) podrían habilitar hasta 400 MPCD, garantizando mayor respaldo e integración del sistema de transporte.
  4. Recuperar la estabilidad regulatoria: Preservar la autonomía técnica de entidades como la CREG y la UPME, viabilizar con celeridad las obras del Plan de Abastecimiento de Gas Natural y resolver las actualizaciones tarifarias pendientes.
  5. Proteger la competitividad y a los consumidores: Evitar que los sobrecostos desplacen la industria e implementar una mejor focalización de los subsidios para proteger a los hogares vulnerables sin comprometer la salud financiera de las prestadoras de servicios.

Un aliado insustituible para la transición energética y la seguridad eléctrica

El diagnóstico de Promigas enfatiza que el gas natural no solo es vital para el consumo térmico e industrial, sino que constituye la columna vertebral de la firmeza eléctrica del país. Ante la variabilidad hidrológica y el crecimiento de las fuentes renovables no convencionales, el gas aporta la flexibilidad necesaria para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional.

Al respecto, Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, destacó la urgencia de actuar de manera simultánea en todos los frentes:

“Colombia necesita resolver simultáneamente dos horizontes. En el corto plazo, asegurar las importaciones y la infraestructura necesarias para atender la demanda y responder a escenarios de mayor exigencia del sistema; y, en el mediano y largo plazo, recuperar la producción nacional y fortalecer la confiabilidad. No son caminos excluyentes: el país necesita avanzar en todos ellos al mismo tiempo”.

El informe concluye que el desafío de Colombia no radica en elegir entre gas nacional o importado, sino en consolidar una matriz energética diversificada, resiliente y sostenible que mantenga al gas natural como motor de desarrollo y garantía de seguridad energética.