La histórica seguridad energética de Colombia, que le ha permitido mantenerse encendida por más de tres décadas sin apagones, se encuentra hoy “en riesgo”, advirtió Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), durante un foro energético con precandidatos presidenciales.
Gutiérrez hizo un llamado urgente a la acción, señalando que la falta de ritmo en la oferta, sumada a los graves retrasos en los proyectos, está socavando un sistema que ha sido un referente regional.
La presidente de Acolgen comenzó su intervención recordando un hecho que caracteriza a Colombia en la región: el país lleva más de 30 años sin apagones, tres décadas de estabilidad que ningún otro país en Latinoamérica puede igualar.
Señaló que naciones como Brasil, Ecuador y Argentina han experimentado racionamientos recientes, mientras que Colombia se ha mantenido estable. Este éxito se ha basado en tres pilares fundamentales: inversión privada, planificación técnica y reglas estables; sin embargo, Gutiérrez declaró que “esa seguridad está en riesgo”.
La dirigente gremial precisó que el principal factor de riesgo es la brecha creciente entre la demanda y la oferta. “Actualmente, la demanda eléctrica crece a un ritmo del 2.7% anual, pero la oferta no está avanzando a la velocidad necesaria”, dijo Gutiérrez, añadiendo que para asegurar el futuro, Colombia debería crecer a un ritmo de un 5% anual, lo que representa el doble del crecimiento actual.
Señaló que la necesidad de acelerar la oferta es crítica, dado que hacia el año 2050 el consumo eléctrico podría multiplicarse por cuatro. De no lograr esta aceleración, aumentará el riesgo de racionamientos y de una menor calidad en el servicio.
De acuerdo con Acolgen este crecimiento acelerado de la demanda proviene de nuevos actores que están transformando el consumo energético global, incluyendo el crecimiento de las industrias y las edificaciones, la Inteligencia Artificial (IA) y los data centers.
Gutiérrez resaltó que solo los data centers podrían representar el 5% del consumo energético en Latinoamérica para 2030, un consumo que equivaldría a un país como Argentina funcionando todos los días. Mencionó que naciones como Irlanda y Estados Unidos ya han ampliado sus redes exclusivamente para atender la demanda generada por la IA y los centros de datos, una necesidad que Colombia también tendrá que abordar.
Alerta en los balances y retrasos críticos
En su exposición la presidente de Acolgen dijo que el panorama actual ya muestra señales de alerta en los balances de energía en firme. Según cifras de XM, la información pública muestra que desde el año pasado se entró en valores negativos. Para el próximo año (2025), se podría alcanzar un déficit de -3.5% de energía en firme.
La preocupación se agrava por los retrasos significativos en la ejecución de infraestructura. Hoy, el 55% de las obras de generación y transmisión tienen demoras importantes.
Añadió que las cifras de ingreso de capacidad esperada son desalentadoras: En 2021, solo ingresó el 7% de la capacidad esperada. En 2023, ingresó solo el 17%. Y en 2025, hasta noviembre, solo ha entrado el 8.5% de la energía proyectada.
“Sin redes la energía no llega a los usuarios. Sin transmisión las renovables no se van a conectar. Sin nuevos proyectos perdemos margen,” advirtió Gutiérrez. Enfatizó que cuando un sistema pierde margen, la historia conocida en la región es de racionamientos, intervenciones y pérdida de confianza.
La transición energética condicionada
Respecto a la transición energética, dijo que el desafío es aún mayor. Aunque hoy la energía solar y eólica representan cerca del 10% de la matriz, para 2050 deberían alcanzar el 75%. Esto implica que la capacidad total debe aumentar 40 veces lo que existe hoy.
Este objetivo es “ambicioso” y “posible”, pero solo si se logra sumar más energía firme y de respaldo, en lugar de sustituir la capacidad existente. “La transición simplemente no va a avanzar sin embalses, sin almacenamiento y sin gas” manifestó Natalia Gutiérrez.
Contradicciones regulatorias y llamado a la acción
Acolgen identificó los cuellos de botella que frenan la entrada de nueva oferta, incluyendo el licenciamiento ambiental, la inseguridad, las consultas previas y la conflictividad social.
La líder gremial criticó las “señales muy contradictorias” que se están enviando al sector: se impulsa el desarrollo de renovables, pero se retrasan los procesos de licenciamiento, y se pide acelerar la transición mientras se genera incertidumbre regulatoria. “Cambiar las reglas de juego sin un sustento técnico simplemente detiene la inversión”, anotó.
Para corregir el rumbo, Acolgen demandó estabilidad regulatoria, un plan de largo plazo que trascienda los gobiernos, y una ejecución que lidere los proyectos. Es fundamental que la política pública y la técnica hablen el mismo idioma.
El mensaje final de la presidente se dirigió a los líderes políticos: “El próximo presidente o presidenta tendrá la responsabilidad histórica de empaparse a fondo del sector eléctrico para garantizar que cada hogar, industria u hospital sigan recibiendo energía 24/7”, expresó. Asimismo, pidió a los congresistas legislar con una visión de país, impulsando leyes que no frenen, sino que habiliten la expansión y protejan el modelo que ha sido un “orgullo nacional”.
Gutiérrez concluyó que la energía no es un tema del sector eléctrico, es un asunto de Estado, un pilar de competitividad, desarrollo y equidad. “Si se actúa ahora, Colombia no solo se mantendrá encendida, sino que podrá liderar la región y exportar energía limpia”, puntualizó.
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