Alerta en el Atlántico: baja el nivel del río Magdalena y crece el riesgo de intrusión salina por El Niño

La CRA advirtió que el descenso del caudal del río Magdalena podría favorecer el avance del agua salada desde el mar Caribe y afectar las estructuras de captación de agua de Barranquilla y Puerto Colombia. La autoridad ambiental pidió reforzar el monitoreo ante el fenómeno de El Niño 2026-2027.

Una nueva alerta ambiental encendió las alarmas en el Atlántico por el descenso progresivo de los niveles y del caudal del río Magdalena, una situación que estaría relacionada con las condiciones secas asociadas al fenómeno de El Niño que actualmente impacta a Colombia.

La Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA) emitió una alerta preventiva ante el comportamiento que viene presentando el principal río del país y advirtió sobre un posible escenario de intrusión salina, que podría representar un riesgo para las estructuras de captación de agua utilizadas para el abastecimiento de Barranquilla y Puerto Colombia.

Según la autoridad ambiental, durante junio y julio se registró un descenso progresivo de los niveles del río Magdalena, con un comportamiento que guarda similitudes con las condiciones observadas durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016.

La disminución del caudal genera una modificación en el equilibrio natural entre el agua dulce del río y el mar Caribe, lo que facilita el desplazamiento de agua salada hacia el interior del Magdalena.

¿Qué es la intrusión salina y por qué preocupa en el Atlántico?

La llamada cuña salina corresponde al avance del agua salada desde Bocas de Ceniza hacia aguas arriba del río Magdalena. Este fenómeno puede intensificarse cuando disminuye considerablemente el volumen de agua dulce que baja por el río.

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la bocatoma de Puerto Colombia, localizada aproximadamente en el kilómetro 7 del Magdalena. De acuerdo con la CRA, la cuña salina podría alcanzar este sector cuando el caudal del río descienda por debajo de aproximadamente 4.000 metros cúbicos por segundo.

El escenario podría ser todavía más complejo para Barranquilla si se presentan caudales excepcionalmente bajos. La CRA estima que, con registros cercanos a 2.000 metros cúbicos por segundo, el avance del agua salada podría llegar aproximadamente hasta el kilómetro 21, en las inmediaciones del puente Alberto Pumarejo.

El nivel del río Magdalena también sigue bajando

La preocupación aumenta al revisar los registros de la estación limnimétrica de Calamar, donde actualmente se reporta un nivel medio de 3,17 metros.

La CRA señaló que el nivel asociado a un caudal de 4.000 metros cúbicos por segundo se encuentra alrededor de los 3,50 metros, lo que evidencia la necesidad de mantener una vigilancia permanente sobre la evolución del río.

La entidad ambiental considera fundamental fortalecer el seguimiento de los niveles y caudales del Magdalena, así como de la salinidad del agua captada, con el propósito de anticiparse a posibles afectaciones en la calidad del recurso hídrico.

CRA pide activar medidas ante El Niño

Ante este escenario, la CRA recomendó a las empresas prestadoras del servicio de agua potable realizar un monitoreo permanente de los niveles y caudales del río Magdalena, además de verificar continuamente los niveles de salinidad en el agua captada.

También pidió adoptar las medidas operativas necesarias para garantizar la continuidad y calidad del servicio de agua potable en las zonas que dependen de este sistema de captación.

La autoridad ambiental recomendó, además, aplicar el Plan de Contingencia frente al fenómeno de El Niño 2026-2027, ante la posibilidad de que las condiciones de bajo caudal persistan y generen nuevos desafíos para el abastecimiento de agua en el Atlántico.

El comportamiento del río Magdalena se convierte así en uno de los principales indicadores ambientales que deberán seguirse durante las próximas semanas, especialmente por su importancia estratégica para el suministro de agua de Barranquilla, Puerto Colombia y otros sectores del Atlántico.

La alerta de la CRA no significa que actualmente exista una interrupción del servicio de agua potable, pero sí advierte sobre un riesgo que requiere vigilancia y preparación, especialmente si continúa disminuyendo el caudal del río y se fortalece el avance de la cuña salina.