Crecen cifras alarmantes de la crisis financiera de Air-e

El panorama para la prestación del servicio de energía en la región Caribe es cada vez más preocupante, hecho que se evidencia con las cifras reveladas por Sintraelecol, las cuales ratifican que la crisis de Air-e intervenida se ha acrecentado.

En efecto, el Sindicato de Trabajadores de la Energía de Colombia ha lanzado una seria advertencia sobre la situación de la mencionada distribuidora y comercializadora de energía, calificando el escenario actual como un “panorama oscuro” que pone en grave riesgo la capacidad de la compañía para responder a la demanda energética en los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira.

A pesar de que la demanda de energía ha mostrado un crecimiento sostenido —registrando un alza del 6,4% frente a 2025—, este incremento no se ha traducido en una mejora de los ingresos para la empresa.

Por el contrario, la organización sindical denunció que la facturación se mantiene por debajo de las metas y los recaudos siguen una preocupante tendencia a la baja. Mientras que en 2025 el recaudo fue del 73,55%, para febrero de 2026 la cifra descendió al 72,99%, lo que limita severamente la liquidez necesaria para la operación.

Pérdidas disparadas y operatividad limitada

Uno de los datos más alarmantes revelados por Sintraelecol es el incremento en las pérdidas de energía, que ya se ubican en un 31,3%, una cifra que, lejos de reducirse, ha aumentado desde que se inició la intervención estatal.

Esta ineficiencia, según el sindicato, se suma a una capacidad operativa limitada, que actualmente solo alcanza un promedio del 61%.

La crisis se ve profundizada por la fuga masiva de clientes no regulados (grandes consumidores industriales). Según el sindicato, estas empresas están trasladando sus contratos a otros comercializadores ante la “incertidumbre institucional” y la falta de garantías en el suministro, lo que acelera el deterioro financiero de Air-e al perder a sus clientes más rentables.

Una intervención ineficiente

La gestión de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios ha sido objeto de duras críticas. Sintraelecol rechazó la “posición pasiva” de la entidad y de su director, Hermes Felipe Durán, ante una situación que amenaza el servicio para más de 1,3 millones de usuarios.

En sintonía con estas denuncias, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, señaló que tras 18 meses de intervención y el paso de cinco agentes interventores, la empresa “no está mejor que cuando estuvo peor”.

Acosta advirtió que la deuda de Air-e superaría ya los 3 billones de pesos, de los cuales más de 2 billones corresponden a obligaciones con las generadoras de energía.

El exministro alertó que este descalabro financiero podría generar un “efecto dominó” en el mercado eléctrico nacional, concluyendo que la Superintendencia, en lugar de ser la solución, “se ha convertido en parte del problema” al no lograr cambios estructurales que rescaten la operatividad de la compañía.