En un momento crítico para la seguridad energética del país, Iván Martínez Ibarra, gerente de la empresa EGAL, ha lanzado una contundente advertencia: Colombia no puede permitirse el lujo de descartar ninguna fuente de energía frente a una demanda que crece a ritmos históricos.
Según el empresario, la situación es especialmente apremiante en la región Caribe, donde el consumo se ha disparado, superando el promedio nacional.
El panorama descrito por Martínez es alarmante. El pasado 15 de mayo se registró el día de mayor consumo de energía en la historia de Colombia, alcanzando los 262 GW/día.
Este fenómeno es aún más marcado en la zona servida por Afinia, donde el incremento de la demanda entre mayo de 2025 y mayo de 2026 fue del 11.6%, una cifra significativamente superior al 8% del resto del país.
Ante esta realidad, Martínez sostiene que el país requiere de “todos los tipos de energía”. Su postura es pragmática: como nación que aún lucha contra la pobreza, Colombia necesita energía al menor precio posible para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, quienes consumen diez veces menos energía per cápita que en Estados Unidos.
Bajo esta premisa, incluso como líder de una empresa de renovables, Martínez se mostró a favor del fracking y de asegurar la operatividad de las térmicas, señalando que el déficit reportado por XM y la baja disponibilidad de agua en los embalses ponen al país a las puertas de un racionamiento.
El epicentro de la revolución solar
A pesar de defender la importancia de las fuentes convencionales, en un foro de Semana en Cartagena, Martínez enfatizó que la energía solar es la gran oportunidad para la región Caribe, no solo por ser limpia, sino fundamentalmente por ser barata.
El gerente de EGAL hizo un llamado a los empresarios y al gobierno para fomentar el desarrollo de proyectos renovables que disminuyan la dependencia de las hidroeléctricas del centro del país, las cuales podrían generar dificultades de suministro en cualquier momento.
El departamento de Bolívar, y específicamente las zonas rurales cercanas a Cartagena, se perfilan como los escenarios ideales para esta expansión. Martínez destacó varias ventajas competitivas de la región:
Radiación Solar Excepcional: La zona cuenta con niveles de radiación óptimos para la generación fotovoltaica.
Disponibilidad de Tierras: Existen grandes extensiones de terrenos rurales en las cercanías de la zona industrial de Mamonal que actualmente no tienen ninguna vocación agrícola ni ganadera, lo que los hace perfectos para parques solares.
Regulación de Autogeneración Remota: Las nuevas normativas permiten a las empresas montar parques solares a varios kilómetros de distancia y conectarse mediante líneas, funcionando como si el parque estuviera en sus propias instalaciones sin pagar costos de transmisión o distribución.
Obstáculos en el camino
No obstante, el camino hacia la soberanía energética no está exento de trabas. Iván Martínez Ibarra denunció que, a pesar de los llamados del Ministerio de Minas y Energía para inyectar más energía al sistema, EGAL tiene actualmente siete proyectos paralizados en Cartagena debido a la falta de autorizaciones por parte del operador de red.
“Si el país se para por falta de energía, nos afectamos todos”, sentenció el empresario, recordando que el uso de aire acondicionado en el Caribe ya no es un lujo, sino un problema social y de salud pública debido a las intensas olas de calor.
La urgencia es clara: aprovechar el sol de Bolívar y diversificar la matriz antes de que el sistema llegue a su límite.
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