Efraín Cepeda, presidente del Comité Intergremial del Atlántico.

Hay que preservar estabilidad del canal de acceso de zona portuaria y avanzar en obras estructurales: Intergremial

El presidente del Comité Intergremial del Atlántico, Efraín Cepeda Tarud, destacó las condiciones estables del canal de acceso de la zona portuaria de Barranquilla, señalando que el desafío es preservar esa condición que devolvió la confianza a exportadores e importadores y a toda la cadena logística.

En declaraciones a El Norte, el dirigente subrayó en la necesidad de avanzar en las obras estructurales que permitan hacia el futuro dejar de lado la dependencia de dragados. Al mismo tiempo destacó las grandes fortalezas del sector portuario colombiano y particularmente de la región Caribe.

Pregunta Santos Suárez:

A su juicio, ¿cuál es la situación actual de la zona portuaria de Barranquilla?

Responde Efraín Cepeda: Hoy la zona portuaria de Barranquilla presenta condiciones estables de navegación. Desde hace tres años contamos con un canal de acceso que mantiene un calado de 10 metros, lo que ha permitido recuperar la confianza de exportadores, importadores, navieras y demás actores de la cadena logística, y ofrecer una navegación más segura y predecible.

Esto ha sido posible gracias al trabajo articulado entre los gremios, puertos e instituciones, que ha permitido mantener un dragado permanente en el canal de acceso. La presencia continua de una draga permite atender oportunamente las necesidades del canal y evitar las situaciones de inestabilidad que durante años afectaron la competitividad de nuestra zona portuaria.

El reto ahora es preservar esa estabilidad y avanzar en las obras estructurales que permitan reducir progresivamente la dependencia del dragado como única solución.

¿Cuáles son las amenazas para este sector?

Uno de los principales desafíos es el alto costo logístico que todavía enfrenta Colombia. No basta con tener puertos eficientes si la carga no puede llegar a ellos o salir de ellos de manera competitiva.

Necesitamos mejores conexiones viales y férreas y, especialmente, aprovechar mucho más el transporte fluvial, que hoy tiene una participación muy inferior a su potencial.

Es fundamental fortalecer la seguridad jurídica y regulatoria del sector portuario, con reglas de juego claras, procesos de concesión y licenciamiento ágiles y condiciones que promuevan la inversión privada de largo plazo necesaria para continuar modernizando y ampliando la infraestructura portuaria del país.

En el Caribe tenemos además el desafío de garantizar accesos marítimos y fluviales confiables. La competitividad de nuestros puertos depende de que podamos ofrecer condiciones de navegación seguras y predecibles durante todo el año.

¿Cuáles son las fortalezas del sector portuario colombiano, en especial el de la región Caribe?

Colombia tiene una ventaja geográfica extraordinaria: acceso a dos océanos y una ubicación privilegiada frente a los principales mercados del continente. Y el Caribe tiene un papel particularmente estratégico por su cercanía con Estados Unidos, Centroamérica, el Canal de Panamá, la Gran Cuenca del Caribe y las principales rutas del comercio internacional.

A esto se suma una infraestructura portuaria que ha recibido importantes inversiones privadas y cuenta con terminales especializadas y competitivas en Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y otros puntos de la costa Caribe.

Pero quizás nuestra mayor oportunidad está en la posibilidad de integrar esa plataforma portuaria con el río Magdalena, las carreteras y el sistema férreo. Colombia tiene las condiciones para desarrollar una verdadera red multimodal que conecte de manera más eficiente los centros de producción del interior con los mercados internacionales. Esa es una ventaja competitiva que todavía podemos aprovechar mucho más.

¿Cuáles son las expectativas del sector portuario con el nuevo gobierno?

Hay un gran optimismo. Tenemos la combinación de un presidente de la región Caribe, que ha planteado gobernar desde y para las regiones, con Barranquilla como capital alterna del país, y una ministra de Transporte barranquillera que conoce de primera mano la importancia estratégica de nuestra infraestructura logística y los desafíos que históricamente hemos enfrentado.

El país tiene una gran oportunidad de recuperar la navegabilidad del río Magdalena desde Bocas de Ceniza hasta Barrancabermeja y consolidarlo como un verdadero corredor logístico, articulado con los puertos y con los modos carretero y férreo.

Un río Magdalena navegable permitirá movilizar mayores volúmenes de carga de manera más eficiente, reducir los costos logísticos y mejorar la competitividad de las empresas colombianas. Por eso vemos en el nuevo Gobierno la oportunidad de avanzar en las soluciones estructurales que permitan aprovechar plenamente el potencial del río como eje estratégico para la competitividad y el desarrollo del país.

¿Qué peticiones hacen los gremios al Gobierno en favor del sector portuario de la región?

Hay dos temas que consideramos prioritarios. El primero es ejecutar las obras hidráulicas y de encauzamiento del río Magdalena entre Bocas de Ceniza y Barrancabermeja. Estas obras ya cuentan con estudios y diseños fase III, por lo que el reto es avanzar hacia su ejecución.

El segundo es garantizar un dragado permanente en los puntos críticos desde la zona portuaria de Barranquilla hasta Barrancabermeja, de manera que podamos ofrecer condiciones de navegación confiables a lo largo de este corredor.

La meta debe ser convertir al Magdalena en una verdadera autopista fluvial para Colombia. La estabilidad que hemos logrado en el acceso a la zona portuaria de Barranquilla demuestra que la continuidad funciona; ahora debemos dar el siguiente paso: avanzar en las obras estructurales y recuperar la navegabilidad del principal río del país.

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