El Gobierno de Colombia, a través del Ministerio de Minas y Energía, suscribe hoy un acuerdo de confidencialidad con su contraparte venezolana –en el marco de un convenio vinculante entre ambas naciones– con el fin de viabilizar la compra de la petroquímica Monómeros Colombo Venezolanos S.A.
Según lo expuesto por el ministro Edwin Palma en la cumbre de la Celac del pasado 22 de julio, este instrumento legal permitirá “cruzar información técnica y financiera para determinar con precisión el valor base de negociación” de la empresa
Palma enfatizó que esta primera fase incluye la evaluación del inventario contable y operativo, así como la identificación de los principales activos y pasivos. Al mismo tiempo, el Gobierno colombiano iniciará gestiones ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros de EE.UU. (OFAC) para obtener una licencia que permita realizar transacciones sin vulnerar sanciones existentes sobre entidades venezolanas
Este movimiento estratégico se inscribe en la línea del presidente Gustavo Petro de fortalecer la soberanía alimentaria nacional: Monómeros cubre entre el 30 % y el 40 % del mercado de fertilizantes en Colombia, abasteciendo al 80 % del sector agropecuario
En este sentido, Palma advirtió que asegurar el control de la planta contribuiría a estabilizar precios y reducir la dependencia externa de insumos agrícolas.
El proceso contemplará una negociación que incluye valoraciones independientes, exploración de mecanismos de pago y la posibilidad de estructurar la compra desde Ecopetrol, con apoyo de vehículos financieros que faciliten una transición fluida. Paralelamente, se evalúan proyectos conjuntos de interconexión energética entre Colombia, Venezuela y Panamá, en los que ISA (filial de Ecopetrol) jugaría un papel clave.
El contexto y riesgos de la negociación
La aprobación de la OFAC es indispensable para sortear impedimentos financieros debido a la vinculación de Monómeros con entidades venezolanas. Washington ha advertido posible imposición de aranceles del 25 % a quienes negocien con Venezuela bajo el mandato de Nicolás Maduro.
El intento de compra se da en un contexto de relaciones diplomáticas renovadas entre Colombia y Venezuela, pero con Estados Unidos en un rol vigilante y cauteloso.
La empresa enfrenta retos financieros importantes y una posible quiebra expresa la urgencia de estabilizarla rápidamente. El precio estimado rondaría los 300–350 millones de dólares
En Venezuela, la operación podría ser vista como un contrapeso ante decisiones venezolanas de privatizar Monómeros, lo que ya ha generado intercambios públicos entre Petro y Maduro en meses anteriores.

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