El dólar ha registrado un nuevo máximo en lo corrido de 2024, alcanzando una cotización de $4.431 pesos el pasado 30 de octubre. Este nivel no se veía desde el mismo mes de 2023, cuando la moneda llegó a su punto más alto antes de iniciar una tendencia bajista. Tras varios meses en los que el dólar se mantuvo por debajo de los $4.000, la moneda empezó a recuperar terreno y, hace aproximadamente un mes, superó los $4.200, alcanzando el máximo del año.

Alejandro Guerrero, asociado senior de Divisas de Credicorp Capital, Compañía de Asesoría y Gestión de Inversiones del Grupo Credicorp, explica que este incremento responde tanto a factores globales como locales. En el ámbito internacional, el aumento en el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ha incentivado la demanda de dólares, mientras que el índice del dólar (DXY) ha repuntado hasta casi 104 puntos, registrando una revalorización del 4% desde inicios de mes. Estos ajustes han afectado las monedas de varios países.
“En Latinoamérica, las principales monedas de la región, como el peso mexicano y el real brasileño, han sufrido devaluaciones superiores al 15% debido a factores internos, lo que también ha influido en el peso colombiano, que acumula una devaluación de más del 13% en 2024. Este conjunto de factores ha impulsado una mayor demanda de dólares, llevando nuevamente el tipo de cambio a máximos anuales”, sostuvo Guerrero.
Añadió que desde una perspectiva técnica, el nivel de los $4.430 adquiere relevancia especial, ya que una ruptura al alza podría abrir camino hacia nuevos máximos. A esto se suman eventos próximos que pueden traer volatilidad al mercado, como la decisión de tasas del Banco de la República en Colombia, que hoy podría anunciar una reducción de 50 puntos básicos, restando atractivo al peso desde el punto de vista del “carry trade”. Las elecciones en Estados Unidos el 5 de noviembre, un evento que históricamente añade volatilidad, también podrían influir en la cotización del dólar.
Finalmente, el cierre del pasado miércoles revela señales de sobrecompra, lo que podría interesar a inversores, especialmente a quienes compraron dólares por debajo de los $4.000 en el primer semestre y han obtenido una rentabilidad cercana al 10%. No obstante, es importante que cada inversor evalúe su perfil de riesgo y necesidades para tomar decisiones informadas.
Cerrará el año entre 4,150 a 4,200 pesos
Respecto al dólar, Jackeline Piraján, economista de Scotiabank Colpatria, dijo que es importante señalar que gran parte del aumento en su precio en Colombia parece estar relacionado con la situación internacional.
“Después de la reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos a finales de septiembre, hemos observado una tendencia en la que el dólar se fortalece frente a muchas monedas a nivel global, no solo ante el peso colombiano. Desde entonces, el dólar como moneda general ha ganado aproximadamente un 4.5% frente al conjunto de monedas de países desarrollados, cifra que coincide con el aumento del precio del dólar en Colombia”, indicó.

Añadió que a pesar de que la Reserva Federal ha reducido las tasas de interés, ha señalado su intención de estabilizarlas en niveles altos, que no se han visto en más de 30 años. Se prevé que la tasa terminal de la FED se acerque al 3%, un escenario que los mercados no estaban del todo preparados para absorber. “Desde entonces, hemos visto cómo los mercados intentan incorporar esta nueva realidad en sus precios”, afirmó.
Explicó que cuando un banco central tiene tasas de interés superiores a lo esperado, su moneda tiende a fortalecerse. En el caso de Estados Unidos, esto ha llevado a un fortalecimiento del dólar. Además, la proximidad de las elecciones en Estados Unidos también genera nerviosismo en los mercados, ya que se anticipa que cualquiera de los dos candidatos podría aumentar sus necesidades de endeudamiento, lo que a su vez podría elevar las tasas de interés. Esto también influye en la fortaleza del dólar a nivel global.
“En Scotiabank, atribuimos aproximadamente el 90% de la depreciación del tipo de cambio en Colombia a esta tendencia internacional, y el restante 5-10% se explica por la volatilidad y la incertidumbre en torno a las discusiones sobre política fiscal”, precisó.
De acuerdo con Piraján, los inversionistas a nivel internacional están nerviosos y tienden a ser cautelosos al considerar inversiones en países con un entorno incierto. En octubre, la discusión sobre el presupuesto y la nueva iniciativa de distribución de recursos a las regiones ha contribuido a aumentar la inquietud en los mercados, lo que ha incrementado la volatilidad en Colombia.
“Es fundamental observar qué ocurre después de las elecciones, qué iniciativas prevalecen y cuánto de este aumento en el dólar puede considerarse estructural. En Scotiabank, creemos que un tipo de cambio oscilante entre 4,100 y 4,200 pesos es compatible con el estado macroeconómico de Colombia; sin embargo, los niveles actuales superan esta cifra, lo que podría reflejar una situación de incertidumbre que podría ser pasajera. Es difícil prever la duración de este episodio de incertidumbre y cuánto tiempo podría llevarnos regresar a los niveles anteriores. Por ello, es crucial que todos los negocios continúen favoreciendo las coberturas cambiarias y la gestión de estos riesgos, ya que la volatilidad global podría persistir”, aseguró.
En conclusión, expresó que mantienen la proyección de un tipo de cambio de aproximadamente 4,150 a 4,200 pesos para finales de este año, así como para el promedio del próximo, sin descartar que la volatilidad pueda prolongarse.

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