El presidente Gustavo Petro Urrego habló. Y lo hizo, sobre todo, en torno al tema que lleva casi un mes en los lugares de privilegio de los medios de comunicación y desatando toda clase de debates en las redes sociales: El escándalo en el que está metido su hijo mayor, Nicolás Petro Burgos, y su hermano Juan Carlos Petro.
Habló más de su hijo que de su hermano, en un extenso y exclusivo diálogo con Cambio, revista virtual, que lo llevó a confesar que él estuvo alejado de la crianza de Nicolás debido, principalmente, a su militancia en el desmovilizado movimiento subversivo M-19 que le significó estar un buen tiempo en la clandestinidad.
¿Qué clase de padre ha sido usted para Nicolás? ¿Tuvo la oportunidad de enseñarle valores? Le preguntaron de entrada. “No, porque fue la época de la clandestinidad. Una vez salí de la cárcel me perdí, digamos, desde el punto de vista legal. Lo recuerdo como el episodio de mayor libertad, porque no tenía ni mi cédula ni me llamaba así. Yo alcancé a estar un año con Katia y con Nicolás en Bucaramanga en la clandestinidad… Vi en un artículo de Vanguardia, que es el periódico más conocido en el nororiente, una operación que hizo el Ejército de ese entonces contra una pareja del ELN y mataron el bebé. Y entonces, por esa y otras razones, yo me separé de mi hijo y de Katia”, respondió.
Explicó que cuando se da la desmovilización del movimiento, en 1990, ya estaba comprometido con otra mujer. “En ese año, él todavía era un niño. Pero yo ya había hecho una vida sentimental aparte. Y no nos volvimos a encontrar realmente. Él se crio en Córdoba. Estudió allá. Hizo su universidad. Realmente nunca tuvimos la oportunidad de convivir. No lo crie, esa es la realidad”, comentó.
Luego habló de su posterior rencuentro con Nicolás admitiendo que fue “una sensación extraña”, puesto ya estaba más metido en las cuestiones políticas; sin embargó, vio en él “inquietudes políticas, más desde el punto de vista electoral, que ninguno de mis otros hijos ha tenido”.
Al interrogante en torno a que, si nunca le llamó la atención el estilo de vida de Nicolás, manifestó que “la mamá siempre me hablaba con preocupaciones, pero yo sentía que eran preocupaciones de toda madre. A veces, el ambiente del Caribe, en relación con la política, no es bueno, porque allí no se pudo impulsar una corriente realmente alternativa”.
Igualmente, le preguntaron por la suntuosidad en la vive en Barranquilla, a lo que respondió que en una ocasión que estuvo en la ciudad se quedó en su apartamento al que calificó de pequeño, normal, en el que convivía con Daysuris Vásquez. No obstante, reconoció que si comenzaron a inquietarlo los rumores de su comportamiento, pero luego de hablar con él “me negó todo”.
“ME NEGÓ TODO”
En torno su reacción de pedirle a la Fiscalía que lo investigara para determinar la veracidad de las acusaciones que le hizo Day Vásquez de haber recibido dineros para la campaña presidencial, pero que no reportó, a pesar de haber sido enterado por la exnuera, cerca de un mes antes, dijo: “No sé exactamente el tiempo. Pero yo hablé con Nicolás sobre los rumores, me negó todo, ya estaba separado y después hablé con Day, que no me contó todo lo que ha aparecido en la prensa, pero es más o menos en esa línea”.
Más adelante, le preguntan si ¿Nunca consideró, por ejemplo, la posibilidad de pedirle a su hijo que se fuera del país mientras estaba usted ocupando la Presidencia? Y la respuesta fue: “Sí, claro, yo lo dije. Es que todos mis hijos, excepto Antonella, que todavía es pequeña, todos están fuera. Por diversas razones, no porque sea presidente, pero a mí me gusta que estén afuera por muchas razones, entre otras por este tipo de temas, porque un hijo o cualquier familiar es rodeado automáticamente por una especie de cortesanos y cortesanas, que son los que tratan de engullirse el poder. Eso ocurre con todos, no solo los familiares, pero la familia se convierte en un blanco excepcional para este tipo de personas que buscan la captura del poder de cualquier cosa, así sea un simple empleo”.
Sobre el dilema de la doble condición de Nicolás de ser hijo del Presidente de la República y dirigentes de Colombia Humana, el partido creado por su padre, más el lío que ahora enfrenta ante la Fiscalía, no presenta una responsabilidad política sobre lo que está pasando, Petro anotó que “no, porque era el único que tenía esa… yo lo llamo vocación. Puede que no sea exacta la palabra, pero eso es un asunto de la Fiscalía. Ya no puedo yo interferir en eso”.
Por último, concluyó en que por principios no interfiere en las decisiones de sus hijos. “Todos desde pequeños, los hijos que yo crie siempre han tenido la certeza de la rectitud en relación a lo público”.

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