Tras la COP30 se debilita campaña mundial de abandono de los combustibles fósiles

La trigésima Conferencia de las Partes (COP30) de la ONU sobre el Cambio Climático, celebrada por primera vez en la Amazonía, culminó este sábado en Belém, Brasil, con un acuerdo de mínimos ante la creciente emergencia climática, pero sin mencionar específicamente el abandono lento o acelerado de los combustibles fósiles.

El texto final, propuesto por la presidencia brasileña, se enfoca en la necesidad de acelerar la acción climática global, aunque especifica que esta debe realizarse de manera “voluntaria”.

Esta resolución se alcanzó después de dos semanas de intensas negociaciones que obligaron a rebajar las ambiciones originales para asegurar el consenso.

Entre los compromisos específicos del acuerdo, se destaca el llamado a triplicar la financiación destinada a la adaptación climática de los países en desarrollo durante la próxima década.

Además, el texto incorpora un nuevo elemento en las negociaciones climáticas internacionales, y es, la previsión de abrir un diálogo sobre el comercio mundial. Esta mención constituyó una prioridad clave para China y otros países exportadores que participaron en la COP30.

Tensión en el debate y el triunfo del consenso

Las negociaciones estuvieron marcadas por un tenso pulso entre distintas facciones. El frente de países emergentes y productores de petróleo logró imponer su postura, resultando en el modesto texto final.

Mientras que unos 80 países, incluyendo a Colombia, Francia y España, buscaron impulsar una hoja de ruta más decisiva para la transición energética, las decisiones de la COP requieren consenso, y países como Arabia Saudita, Rusia e Irán mantuvieron su resistencia.

Esta oposición fue secundada por numerosos países emergentes y pobres, según reconoció la presidencia brasileña.

A pesar de las tensiones—que incluso provocaron la interrupción momentánea de la sesión de clausura debido al descontento de naciones como Colombia y Uruguay—el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que el multilateralismo “ganó” en la COP30, insistiendo en que “la ciencia prevaleció”.

Reacciones  Compromiso post-conferencia

Las reacciones oficiales ante el resultado fueron mesuradas. El comisario europeo para el Clima, Wopke Hoekstra, admitió que, si bien les hubiese gustado “mucho más, más ambición,” la UE daría su apoyo al texto que estaba sobre la mesa.

Francia, por su parte, estimó que se trataba de un texto “plano”, pero su ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, indicó que no se opondrían al mismo.

Ante la notoria contención del texto, el presidente de la COP30, André Correa do Lago, anunció que Brasil se comprometerá a trabajar durante el próximo año en un marco voluntario.

Este trabajo buscará elaborar una hoja de ruta para la salida progresiva de las energías fósiles, a la cual podrán sumarse los países interesados, así como abordar el tema de la deforestación. La ministra de Transición Ecológica española, Sara Aagesen, confirmó que la presidencia brasileña dedicará tiempo y esfuerzo a esta labor antes de ceder la presidencia en la COP31.

Finalmente, la “COP de la verdad”, nombre que le dio Lula a la cumbre, permitió constatar la dificultad de alcanzar el objetivo primordial del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a 1,5 °C en comparación con el siglo XIX, un umbral al que el planeta ya casi ha llegado, siendo los últimos once años los más cálidos jamás registrados en la Tierra

 

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