Vía Santa Marta-Barranquilla será la primera infraestructura verde-gris de Colombia

El Gobierno De La Espriella anunció un ambicioso replanteamiento para el proyecto de la doble calzada que comunica a Santa Marta con Barranquilla. La iniciativa, denominada ‘Vía Milagro’, dejará de ser únicamente un corredor de transporte convencional y se transformará en la primera vía del país reconocida formalmente como infraestructura verde-gris.

El Ministerio de Transporte lideró una mesa de trabajo con el Ministerio de Ambiente, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, la Gobernación del Magdalena, el Instituto Nacional de Vías, Invías, los contratistas y los interventores.

Durante el encuentro, las entidades revisaron los avances y definieron acciones conjuntas para impulsar el proyecto.

La Vía Milagro representa la forma en que este Gobierno quiere ejecutar la infraestructura: con soluciones técnicas, responsabilidad ambiental y beneficios concretos para las comunidades. Estamos destrabando las obras y articulando a
todas las entidades para avanzar”, afirmó la ministra de Transporte, Elsa Noguera.

Uno de los principales avances es el inicio de la construcción del viaducto en doble calzada del kilómetro 19, contratado por el Invías. La estructura tendrá cerca de 5 kilómetros y permitirá proteger este tramo de la erosión, garantizar una conexión vial más segura y recuperar la relación natural entre el mar Caribe y la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Recuperación de manglares

El proyecto integrará la conectividad terrestre con la conservación activa del Caribe colombiano y de acuerdo con el Gobierno nacional, el propósito ambiental central de la obra es contribuir a la recuperación de 17.000 hectáreas adicionales de manglar.

Para lograr esta restauración ecológica, los diseños técnicos contemplan la recuperación de paleocauces —antiguos cursos de agua— que permitirán restablecer el intercambio dinámico entre el agua dulce y la salada, un proceso indispensable para el equilibrio del sistema estuarino de la Ciénaga Grande de Santa Marta y su conexión con el mar Caribe.

El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié, destacó la trascendencia de estos hábitats al advertir de forma contundente: “Si quitas el mangle, el mar te come”. El ministro enfatizó que estos ecosistemas protegen las costas contra la erosión y sostienen la economía de las poblaciones pesqueras del territorio.

Respecto al replanteamiento integral de la carretera, Arjona Hincapié subrayó: “Cuando hay voluntad, hay posibilidades de cambio. Esta vía no será solamente asfalto e ingeniería: será una infraestructura que proteja el ecosistema, recupere la Ciénaga Grande de Santa Marta y genere condiciones para la biodiversidad y las comunidades del Caribe”.

El alcance de la intervención de infraestructura

El alcance del proyecto abarca soluciones integrales de ingeniería ecológica a lo largo del corredor vial. en ese sentido, habrá intervención en ambas calzadas. Las obras de restauración hídrica no se limitarán a los tramos nuevos, sino que se realizarán tanto sobre la nueva infraestructura como sobre la vía existente.

El objetivo es recuperar los flujos naturales que fueron obstruidos por intervenciones viales del pasado realizadas sin suficiente conocimiento ecológico.

También habrá mitigación de riesgos climáticos. La reactivación de los antiguos cauces propiciará procesos naturales como la formación de dunas, lo que servirá de barrera natural para proteger la carretera ante inundaciones y procesos de erosión costera.

Además, se proyecta la construcción de estructuras específicas para el paso de fauna en el tramo de aproximadamente 40 kilómetros que atraviesa el Parque Nacional Natural Isla de Salamanca. Al ser este uno de los corredores con mayores índices de atropellamiento de animales en el país, los pasos de fauna serán esenciales para reducir la mortalidad de especies y reconectar biológicamente el territorio.

El proyecto fue reestructurado conjuntamente por el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Transporte, la Gobernación y autoridades ambientales locales.

Esta apuesta busca materializar la denominada Agenda ABC (Agua, Biodiversidad y Comunidades) del Gobierno nacional, demostrando que la infraestructura de transporte no solo debe buscar la competitividad económica, sino que puede servir para recuperar entornos naturales estratégicos y mejorar la calidad de vida de las comunidades que dependen de ellos.