Canacol Energy, una de las compañías más relevantes para la seguridad energética de Colombia al aportar el 7,5 % del suministro de gas natural del país, enfrenta un momento definitivo en su proceso de reorganización.
La empresa ha advertido que su situación financiera es crítica, reconociendo que solo cuenta con liquidez suficiente para mantener sus operaciones hasta el próximo 10 de julio.
Este 17 de junio, la compañía asiste a una audiencia clave en la Corte de King’s Bench de Alberta, Canadá, donde se definirá si se extiende la protección judicial hasta la fecha límite de julio.
Jason Bednar, co-CEO interino y CFO de la firma, ha señalado que Canacol trabaja actualmente en tres escenarios simultáneos: la renegociación de contratos estratégicos, la búsqueda de un comprador y, simultáneamente, el desarrollo de un plan de liquidación de activos bajo supervisión judicial.
Venta inminente o cierre del negocio
El informe del monitor judicial KPMG revela que, aunque existen cuatro ofertas interesadas en la gasífera y una transacción podría estar cerca de concretarse, el éxito no está garantizado.
Si la venta no se completa o no se obtienen nuevos desembolsos de financiación DIP (deudor en posesión), la empresa no tendrá los recursos necesarios para continuar operando, lo que derivaría en un cierre gradual de sus actividades.
Existen, sin embargo, obstáculos críticos para los inversionistas. Los documentos señalan que ciertos contratos de suministro de gas a precio fijo y largo plazo, así como acuerdos de transporte con Promigas, representan “desafíos significativos” que han dificultado el cierre de la transacción.
Crisis operativa y falta de inversión
La crisis de liquidez ha impactado directamente la capacidad de producción de Canacol. La empresa admitió que no dispone de los recursos necesarios para financiar nuevas actividades de exploración y explotación, lo que impide el aumento de sus reservas.
Este declive se atribuye al agotamiento natural de sus campos, retrasos en perforaciones y resultados inferiores a los esperados en proyectos exploratorios, como el pozo Monstera, que no alcanzó los niveles de producción previstos.
De no concretarse una solución en las próximas semanas, el destino de la operación en Colombia parece estar marcado por la enajenación de sus activos o, en el peor de los casos, por la liquidación total de la compañía.

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