El sector portuario de Barranquilla está navegando un año particular y lleno de retos, impulsado principalmente por la disminución de la demanda internacional de carbón coque, una de sus cargas más importantes.
Michael García Riascos, gerente general del puerto Michelmar, destacó la necesidad de implementar creatividad y adaptación para mantener el movimiento de carga a pesar de la desaceleración global.
El impacto de la crisis del coque, que es la materia prima para la producción de acero, ha sido profundo. García señaló que su terminal, especializado en el manejo de coque y líquidos, ha experimentado una disminución en los volúmenes de coque en el orden del 50%. Esto representa una merma significativa en las exportaciones y la ocupación de carga.
Esta baja internacional se debe a varios factores, como una desaceleración económica a nivel mundial que ha reducido la producción de acero, la entrada al mercado de Indonesia (colocando casi 10 millones de toneladas), el bajo precio del dólar, y el aumento de los fletes terrestres.
García Riascos explicó que, dado que la zona portuaria de Barranquilla es multipropósito, la disminución en unas cargas es compensada por el movimiento de otras. Anotó que afortunadamente, los líquidos y los graneles se siguen moviendo porque responden a una necesidad continua.
Además, Barranquilla tiene la ventaja de manejar carga que es “cautiva” y requerida por la industria local. El mensaje del gerente de Michelmar es de “ocuparnos” de la situación, más que de “preocuparnos”, pues considera que este es un ciclo que ya ha ocurrido en años anteriores.
La calidad colombiana se impone
Pese a la contracción del mercado, el coque colombiano mantiene una preferencia a nivel internacional. García Riascos enfatizó que la razón principal de esta lealtad es la alta calidad del producto nacional. El coque colombiano es comparable al “lomo fino” dado que posee mejor calidad y mayor poder calorífico.
Aunque existe una crisis global, los hornos siderúrgicos continúan prefiriendo el coque colombiano porque “nos rinde más” y ofrece mejores rendimientos y calidades en la producción. Esta preferencia por la excelencia es análoga a la que existe por el café o la carne de alta calidad.
El calado, pilar de la confianza y competitividad portuaria
El gerente de Michelmar también destacó que un factor crucial para la seguridad y competitividad del Puerto de Barranquilla ha sido el mantenimiento de un calado estable.
García Riascos resaltó que haber mantenido un calado expedito superior a 10 metros por cerca de tres años consecutivos, ha generado beneficios significativos. Lo más importante es que esta estabilidad ha devuelto la confianza” a los clientes, posicionando al Puerto de Barranquilla como un puerto seguro que puede garantizar el calado a sus usuarios.
Este logro lo atribuye al trabajo de Cormagdalena y el Gobierno nacional, que han invertido los recursos necesarios para el dragado.
Subrayó que actualmente, el sector portuario mira hacia adelante con la aspiración de alcanzar los 12 metros de calado, lo que permitiría a Barranquilla ser “aún más competitiva” frente a los puertos de Cartagena y Santa Marta, y aprovechar la conexión del Río Magdalena con el resto del país.
La necesidad constante de dragado es la única fórmula requerida en los puertos de río, según el directivo, y es fundamental para la competitividad.
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