La lluvia de críticas a organizadores del Carnaval de Barranquilla

No se había cumplido el entierro de Joselito, al caer la tarde del martes, 21 de febrero, con el que se puso fin a la edición 120 años del Carnaval de Barranquilla, y ya el debate en torno a la organización de la celebración estaba atizado a través de las redes sociales, el ‘ring’ predilecto para arreciar más en cuestionamientos, que en elogios.

Las expresiones y los análisis, con toda clase se argumentos, se concentraron, básicamente, en eventos masivos como La Guacherna; la Coronación de los Reyes, Natalia De Castro y Sebastián Guzmán; la Batalla de Flores; la Gran Parada; y el Festival de Orquestas, siendo el denominador común la predilección de la comercialización de la fiesta, por encima de la tradición folclórica.

Una de las ‘cerezas del postre’ la puso el propio alcalde de la ciudad, Jaime Pumarejo, en medio del recorrido de la Batalla de Flores en el ‘cumbiódromo’ de la Vía 40. “Si me preguntan que si estoy satisfecho con la Batalla de Flores, no; porque hay muchas cosas que debemos mejorar para seguir siendo referente del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. Tenemos una gran responsabilidad”, expresó.

Y es que dentro de las “muchas cosas” que deben ser mejoradas se destaca la importancia que debe dársele a los hacedores del Carnaval, que quedan sin espacios en los escenarios para mostrarse y ratificar la tradición reconocida por la Unesco hace 20 años, como patrimonio mundial.

El historiador y profesor universitario Moisés Pineda Salazar es uno de los que ha participado en los debates, sosteniendo que no se trata de quedarse en lo anecdótico porque eso no resuelve el problema de fondo, que debe ser una verdadera organización.

“Hay que tratar de entender qué es lo que está pasando y proponer unas hipótesis, porque cuando una situación se repite, cambia, pero vuelve a repetirse, algo bueno se hizo cuando se paró esa dinámica y algo malo está pasando cuando los logros alcanzados se echan a un lado, cuando hay cambio de administración, entonces así no se puede”, advierte.

SIMULACIÓN DE LOS DESFILES

Agrega que es evidente que hay una falta de ingeniería. Citó que, en la década de los años 80 del siglo pasado, la estudiante de Administración de Empresas de la Universidad del Norte, Lineth Sarmiento, como tesis de grado elaboró una simulación de los desfiles del Carnaval a partir de la aplicación de la tecnología computarizada.

“En ese programa se planteaba: Mire puede ocurrir esto y si ocurre esto, cómo afecta el resto del desfile; y si ocurre esto otro qué pasa hacia delante; y si tal grupo anda a tal velocidad qué ocurre adelante y que ocurre atrás… Ese tipo de cosas que son necesarias para administrar, nunca fue tenido en cuenta”, asegura Pineda.

También explica que, en una ocasión, se puso en marcha un aporte de organización de una enamorada de la fiesta carnavalera, la poeta y coreógrafa Mónica Gontovnik, mediante la agrupación de 18 grupos folclóricos en la apertura de la Batalla de Flores y hubo fluidez, armonía y orden en el desfile, pero luego fue olvidado.

“Siento que en la Batalla de Flores todavía no se ha entendido qué, o cómo, o cuáles son sus componentes, si son las esenciales carrozas, reinas, comparsas, disfraces o comedias. Ahí no había de haber más nada”, precisa el historiador.

RENUNCIA AL COMITÉ

Otra de las voces que han hecho parte del debate es Carlos Sojo, hacedor, gestor cultural y miembro del Comité de Patrimonio del Carnaval de Barranquilla, quien se mostró tan molesto que hasta anunció su renuncia al comité.

“Aquí hay un problema y es que decimos con orgullo que somos un patrimonio de la humanidad cuando esa no es la razón. Fuimos declarados patrimonio porque teníamos unas amenazas de que el Carnaval de Barranquilla desapareciera. Una de esas amenazas es la excesiva comercialización y en eso hemos venido cayendo después de veinte años, es decir el título nos lo dan porque tenemos problemas y seguimos cayendo en lo mismo”, manifiesta Sojo.

YA LO HABÍA ADVERTIDO

Asegura que él advirtió lo de las fallas en la organización de la Noche de Guacherna y la Batalla de Flores y por eso se vio lo que se vio: Grupos de tradición relegados sin tener buena ubicación en los recorridos, incluso sin poder salir o hacerlo cuando ya no había público en los escenarios, pero en los que sí se les dio prevalencia a los patrocinadores con sus respectivas comitivas.

“Yo lo que veo es que, en el comité, hay un grupo enquistado hace rato. En la empresa organizadora del Carnaval de Barranquilla pueden poner el mejor gerente del mundo, pero mientras estén los que participan en el Comité de Patrimonio no va a pasar nada. Es necesario refundar el mercadeo del Carnaval, los eventos y todo. Llegó el tiempo de apretar y modificar todo en los Carnavales. Los grupos folclóricos también tienen que cambiar el chip y el desfile más difícil de manejar es el de Tradición porque los grupos llegan tarde, no cumplen horario. Y uno no puede iniciar el desfile con ocho grupos. Mínimo se requieren veinte”, precisa Sojo.

LO QUE DICE CARNAVAL DE BARRANQUILLA

Al quite de la andanada de críticas salió Sandra Gómez Molina, la gerente de Carnaval de Barranquilla S.A.S, entidad responsable de organizar la fiesta cada año.

Empezó por reconocer fallas que son susceptibles de corregir para los carnavales que vienen. Sin embargo, destacó que no puede afirmarse que los ‘baches’ que hubo en algunos desfiles, sean la base para restarle méritos a las 160 actividades que se empezaron a cumplir desde el mismo primero de enero con una rueda de cumbia.

En casos específicos de la Noche de Guacherna y de la Batalla de Flores sostuvo que serán analizadas las circunstancias para que no se vuelvan a repetir, previa adopción de los respectivos ajustes, lo que también incluye más control en el público que asiste a los eventos y que termina invadiendo la zona de los artistas.

MESAS DE TRABAJO

La gerente de Carnaval de Barranquilla anunció que van a ser convocadas mesas técnicas de trabajo en las que podrán participar todo aquel ciudadano que así lo considere y en las que se evaluará lo acontecido para luego proceder a la adopción de correctivos que se requieran.