La funcionaria planteó un giro estratégico para asegurar la relevancia del territorio en el panorama logístico global. “Pasamos de mover contenedores a mover inteligencia, servicios y soluciones,” afirmó Arango.
El punto central de la exposición de la secretaria Arango fue la necesidad de transformar la percepción del rol portuario. En su discurso, destacó que la nueva hoja de ruta exige pasar del puerto como infraestructura al puerto como industria generadora de valor agregado.
Según Arango, si la región se limita a dejar pasar la carga, se pierde valor, lo que a su vez impacta negativamente al territorio y al país. Los puertos modernos, explicó, ya no deben ser considerados meros “patios de transferencia,” sino “ecosistemas productivos donde convergen logística, manufactura, servicios digitales, innovación y talento”.
Estrategia “Atlántico para el Mundo”
Este concepto se enmarca dentro de la estrategia regional “Atlántico para el Mundo”, que busca entenderse como una solución portuaria integrada para la generación de valor.
La decisión de avanzar en esta visión no es solo logística, sino también una “decisión de ordenamiento” y un “modelo productivo” que define cómo crecerá el territorio.
Además de la generación de valor, la secretaria de Planeación urgió a la audiencia a extender el horizonte de planeación más allá de los próximos años. “No basta con pensar en 2025 o 2026. Tenemos que pensar en 2040,” declaró.

Este ejercicio prospectivo implica una pregunta fundamental que debe abordarse hoy: “¿qué infraestructura vamos a necesitar en 15 años?”.
La planeación a 2040, que se está inscribiendo en el Plan de Ordenamiento Departamental y la visión económica prospectiva Atlántico 2040, debe considerar las transformaciones del comercio mundial, el impacto del cambio climático en las líneas de costa, y la dinámica de litorales, mareas y suelos.
Vinculación del río con el mar
Para el Atlántico, esta visión es compleja, pues involucra un sistema “río–mar–territorio”, que obliga a entender la vinculación del Río Magdalena con el Mar Caribe.
Pensar en la infraestructura portuaria hacia 2040 no puede limitarse a optimizar lo existente. La Gobernación insta a atreverse a diseñar infraestructuras de gran calado, que permitan recibir las nuevas generaciones de buques, y que estén articuladas funcionalmente con los puertos actuales, Barranquilla, el Río Magdalena y los nodos logísticos de la región.
El objetivo es que el puerto fluvial, el marítimo y el profundo no compitan, sino que operen como “un solo organismo logístico”.
Puertos energéticos y tecnología como eje
Cecilia Arango proyectó al Atlántico como una plataforma estratégica para la transición energética, sirviendo de soporte para la logística de la energía eólica offshore, la producción y exportación de hidrógeno verde, y el manejo de gas natural licuado. “Pensar los puertos sin energía hoy es pensar un futuro incompleto,” sentenció.
Finalmente insistió en que la sostenibilidad del modelo 2040 se basa en cinco pilares clave: seguridad, confiabilidad, respeto por las normas, buen gobierno y, especialmente, tecnología de punta. La tecnología fue definida como el “nuevo sistema nervioso del puerto moderno,” esencial para la competitividad, la eficiencia y la confianza.
La Gobernación del Atlántico extendió la invitación a la empresa privada, el sector portuario, la academia, los expertos y la ciudadanía a co-crear esta visión, pues el futuro del departamento no se decreta, sino que se construye.
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